NUEVA FORMA NUMÉRICA DE ESTUDIO DEL ESPACIO ESTELAR

 
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Miguel Alcubierre Moya
Miguel Alcubierre Moya

• El físico Miguel Alcubierre convierte ecuaciones planteadas por Einstein en códigos computacionales que buscan utilizar modelos astronómicos reales
• Con esa herramienta explica el proceder de las ondas gravitacionales, con las que estudia colisiones de agujeros negros y el origen del Universo
• Por su trayectoria, el investigador del Instituto de Ciencias Nucleares de la UNAM recibirá la Medalla al Mérito en Ciencias y Artes de la Asamblea Legislativa del DF

Un conjunto de ecuaciones planteadas teóricamente hace casi un siglo por el físico Albert Einstein para explicar la gravedad, podrían resolverse con la utilización de supercomputadoras gracias a la relatividad numérica, una rama de la física que “traduce” las sentencias matemáticas a un lenguaje capaz de ser procesado por las máquinas.

El ejercicio permitirá a los físicos del siglo XXI abordar fenómenos reales de la naturaleza, como el comportamiento entre dos estrellas o una colisión de agujeros negros.

Experto en relatividad numérica, el doctor en Física Miguel Alcubierre Moya, investigador del Instituto de Ciencias Nucleares (ICN) de la UNAM, define a la Teoría de la Relatividad de Einstein como una teoría sobre la gravedad.

“La relatividad es la teoría de la gravitación, la teoría moderna que nos explica cómo funciona la fuerza de la gravedad, la atracción de los planetas, del Sol, de las estrellas, la formación de galaxias y el origen del Universo”, resumió.

El académico del Departamento de Gravitación y Teoría de Campos del ICN, explicó que para resolver esas ecuaciones desde la teoría se utilizan ejemplos ideales, como una sola estrella redonda y perfecta.

“Pero cuando usamos ejemplos reales, como dos estrellas y una galaxia, las ecuaciones son tan complicadas que no se pueden resolver a mano y necesitamos códigos numéricos y usar computadoras para resolverlas. Ese es mi trabajo”, comentó.

Para procesar las ecuaciones en computadoras, Alcubierre y sus colegas utilizan un lenguaje de programación de alto nivel, llamado Fortran, al que trasladan un código con el contenido de las ecuaciones para que la supercomputadora Kan Balam haga aproximaciones.

Alcubierre se ha dedicado a resolver ecuaciones de la relatividad general estudiando colisiones de agujeros negros. “He estudiado qué pasa cuando dos agujeros negros chocan, cómo se comportan y si emiten ondas gravitacionales”, señaló.

En busca de ondas gravitacionales

Así como las ondas electromagnéticas se relacionan con la electricidad y emiten ondas de radio, rayos X y rayos gamma, existen otro tipo de ondas, las gravitacionales, asociadas a la gravedad.

“Se producen en el campo de gravedad que fluctúa, y en principio se podrían detectar desde la Tierra. Mi trabajo ha sido predecir qué señales de este tipo podríamos esperar cuando dos agujeros negros chocan”, detalló Alcubierre.

Hasta ahora, el investigador de la UNAM ha realizado predicciones teóricas, sin embargo, los agujeros negros ni las ondas gravitaciones que estudia se han visto.

“Las ondas gravitaciones son muy débiles, y no hemos tenido la tecnología suficientemente avanzada para detectarlas”, comentó.

Pero esto será por poco tiempo, pues desde hace dos años existen en Estados Unidos, Italia y Alemania cuatro observatorios dedicados a buscar ondas gravitacionales. “No han visto nada todavía nada, pero es porque aún no han logrado la sensitividad adecuada. Si todo sale bien, en el transcurso de la próxima década, entre el 2010 y el 2020 deberían verse por primera vez ondas gravitaciones en estos observatorios”, señaló.

Cuando estas ondas se capten, Alcubierre y otros físicos teóricos podrán comparar su trabajo con las observaciones experimentales.

“Las ondas gravitacionales casi no interaccionan con la materia. Con ellas podríamos ver las oscilaciones del centro de una estrella, porque todo lo que hay afuera es invisible en ese espectro. Podríamos ver cuando una estrella se muere, cuando se convierte en hoyo negro, cómo colapsa el centro, o ver mucho más claro y más lejos el origen del Universo”, señaló.

La detección de ondas gravitacionales se realiza con unos aparatos llamados interferómetros, muy distintos a los telescopios, y formados por dos grandes tubos de hasta cuatro kilómetros de largo que contienen un haz láser al vacío.

“Los interferómetros envían un rayo láser, que atraviesa un semiespejo, que deja pasar la mitad de la luz y la otra mitad la refleja. Ese láser se divide en dos, y envía los rayos a espejos distintos y muy lejanos, en donde la luz rebota, regresa y se combina otra vez. Es un equipo parecido a una L, que en el punto de unión tiene el espejo inicial y cada brazo es la ruta de cada láser”.

En los interferómetros se miden diferencias en la distancia de ambos brazos del equipo, usando un patrón de interferencia, que ocurre cuando una onda gravitacional, cuando pasa por un objeto, lo comprime y lo alarga un poquito, de diferente forma en las direcciones opuestas.

“Cuando pasa la onda gravitacional, uno de los brazos del interferómetro hace al objeto un poquito más corto, y el otro, un poquito más largo, y podemos medir la diferencia”.

Medalla al Mérito

Por su trayectoria científica, Miguel Alcubierre recibirá la Medalla al Mérito en Ciencias y Artes que otorga la Asamblea Legislativa del DF.

El investigador del ICN consideró importante el impulso que el gobierno del DF ha dado a la ciencia. “Creo que es fundamental que al gobierno le interese la ciencia, le preocupe, que invierta en ciencia y se de cuenta que la ciencia no es un lujo, es algo que necesitamos si queremos dejar de ser subdesarrollados”, finalizó.

Créditos: Boletín UNAM-DGCS-160 – dgcs.unam.mx

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ANALIZAN INVESTIGADORES DE LA UNAM ANTIGUO CÓDICE MEXICANO ENCONTRADO EN ESPAÑA

 
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Pablo Amador Marrero
Pablo Amador Marrero

• Se trata del Crucificado del Capítulo de Santo Domingo de Guzmán, parroquia de Bornos, localidad perteneciente a la provincia de Cádiz, en Andalucía, España
• Los institutos Andaluz de Patrimonio Histórico (IAPH), y de Investigaciones Estéticas (IIE) de la UNAM colaboran en el proyecto
• Pablo Amador Marrero informó que ya se prepara un libro que se publicará en el país ibérico

Si la conquista se hizo con las armas, la evangelización de la Nueva España se forjó con los cristos de caña. Pero no sólo eso: cuenta la leyenda, que dentro de esas imágenes, se mandaban a la metrópoli denuncias contra la primera Real Audiencia a cargo de Nuño de Guzmán. Incluso, se habla de cristos “recaderos”. Nunca han aparecido, pero sí se han encontrado, pocos, muy pocos códices dentro de ellos.

Es el caso del Crucificado del Capítulo de Santo Domingo de Guzmán, parroquia de Bornos, localidad perteneciente a la provincia de Cádiz, en Andalucía, España, donde se realizó el hallazgo de un códice mexicano, cuyo análisis está a cargo de los institutos Andaluz de Patrimonio Histórico (IAPH), y de Investigaciones Estéticas (IIE) de la UNAM.

Esta colaboración, resultado de un convenio entre ambas instancias y la Junta de Andalucía, ya ha rendido sus primeros frutos, y es sólo el principio de una valiosa cooperación que representa la primera de muchas sorpresas que aún guardan los templos andaluces.

Pablo Amador Marrero, investigador del IIE, explicó que desde que se conoció la intención de la Junta de Andalucía por restaurar la pieza hubo contacto con la UNAM, a través del director del propio Instituto, Arturo Pascual Soto.

Nos recibieron con los brazos abiertos; nos estábamos buscando mutuamente, relató el experto en escultura y pintura novohispanas. “Hemos colaborado en todo lo que se nos ha pedido: análisis físicoquímicos a través del Laboratorio de Diagnóstico de Obras de Arte; estudios estilísticos e históricos, e incluso, llevando madera de colorín y caña de maíz preparada, que no existen en España, para reponer con los materiales originales una de las manos del Cristo”. Además, por supuesto, de la transcripción del códice.

Ahora, abundó, se está recuperando información y se prepara un libro sobre el crucificado que se publicará en el país ibérico. Asimismo, en mayo se presentarán los hallazgos conjuntos en aquella nación.

Érase una vez…

Transcurría el año 1553. El abad del monasterio jerónimo de Bornos, apacible población de arquitectura de inspiración mora y asentada al pie del alcázar del Fontanar, informó a sus hermanos la existencia de un Cristo, “traído de Indias”, en venta pública de mercancías en la ciudad de Jerez.

“Vayan a verlo; si les gusta, den por él una cantidad de arrobas de trigo”, les dijo. Efectivamente gustó y desde aquel año ocupó la sala del Capítulo o de reunión dentro del claustro del convento, donde permaneció hasta el siglo XIX cuando, debido a la exclaustración del edificio, fue trasladado a la parroquia bornense de Santo Domingo.

Se trata del tercer Cristo más antiguo de los documentados en todo el territorio novohispano, elaborado apenas unos años después de la caída de la Gran Tenochtitlan.

Los estudios efectuados por los expertos, expuso, demuestran que el crucificado es de papelón (especie de cartón hecho de papeles pegados) y caña de maíz. Es decir, es resultado de una técnica inventada en la Nueva España, donde confluyeron los saberes prehispánicos e hispánicos.

Con la caña del maíz, por ejemplo, los tarascos elaboraban las figuras de sus dioses; y con papelón y moldes se hacían las esculturas procesionales en España. El Crucificado de Bornos es una simbiosis de ambos métodos que dieron por resultado los “cristos ligeros”.

Figuras de gran formato como ésta, que llegan a medir hasta tres metros, pesan sólo de cinco a siete kilos. Fueron creados para el culto en procesiones como las de Semana Santa, y para ser transportados por una persona: el cura. Estéticamente, se adaptaban al gusto de la época; en este caso, con la plástica española tardogótica.

El Crucificado del Capítulo de Bornos es una imagen de gran calidad, cuyo origen no ha sido precisado, expuso Pablo Amador. Las crónicas de los frailes cuentan que los tarascos o purépechas fueron los creadores de las figuras de caña de maíz. Lo cierto es que la técnica fue aprovechada por los propios religiosos, sobre todo franciscanos, quienes la fusionaron con el método español. Así, dentro de los conventos, se comenzó a producir este arte tan necesario para la evangelización.

Lo que hoy se deduce es la existencia de dos escuelas de elaboración de figuras de caña: en Michoacán y en la ciudad de México; la primera, mucho más relacionada con lo prehispánico, y la segunda, con lo español.

Los cristos fueron piezas fundamentales que se distribuyeron por todo el territorio novohispano. Fue tanta la fama que alcanzaron éstas y otras piezas del mismo material, que fueron solicitadas en España. Hace unos años, se pensaba que existían en aquel país alrededor de 25; hoy se han catalogado 79, muchas de ellas “muy tempranas, de los primeros años de la Conquista”.

Amador sostuvo que lo interesante es la documentación de las piezas, que en México no se tiene por problemas civiles o pérdida, pero que en España se resguarda en cada cofradía. “Las imágenes de referencia, perfectamente datadas allá, nos ayudan a estudiar las que se conservan aquí, a crear sus ejes cronológicos y determinar su origen”.

El IAPH, uno de los institutos más importantes de restauración y conservación en España, y el IIE, desarrollaron todos los estudios al crucificado: radiología, endoscopía, análisis de muestras del papel, pigmentos y otros materiales, etcétera.

…y un códice

El Cristo del Capítulo de Bornos, de tamaño mayor al natural, está cubierto por un “paño” de pureza o pudor. En la lazada o moño del mismo, se descubrieron los fragmentos del códice mexicano durante la Semana Santa de 2009, relató el investigador de la UNAM.

Como si fuera de papel maché, para su elaboración la escultura requirió gran cantidad de material, que en la Nueva España del siglo XVI, resultaba verdaderamente caro debido a que la Corona ejercía el dominio sobre los molinos papeleros para beneficiar a la Península.

Por eso, los artistas se vieron obligados a utilizar, ya desde entonces, papel reciclado, entre el que se encontraban códices prehispánicos y posteriores a la Conquista, integrados a las piezas como cualquier otro material, sin significación alguna.

A pesar de que el hallazgo muestra sólo fragmentos del documento, los expertos han determinado que se trata de un códice colonial muy temprano (de alrededor del año 1540), de tipo tributario. Muestra los pagos en especie, como cacao o chiles, de una serie de personajes que llevan nombre.

Los estudios continúan para situarlo correctamente y todo apunta que el origen del sencillo documento pictográfico, a una sola tinta, es la ciudad de México o las proximidades de Texcoco.

Una vez estudiado y analizado, el códice ha vuelto a su posición original en el paño del Cristo; a él pertenece “y eso hay que respetarlo”, sentenció Amador Marrero.

Investigadores andaluces y universitarios han descubierto la importancia de analizar las piezas americanas que llegaron a España. “Hay nexos y documentos que nos ayudan a tener una nueva visión de la obra que se conserva en México.

“Queremos compartir experiencias; y la intervención al Crucificado del Capítulo de Bornos será un ejemplo de cómo conservar esculturas de caña. En México tenemos grandes profesionales, y en España hay muchas piezas mal intervenidas por el desconocimiento. Todo eso se incluirá en el libro próximo a publicarse”.

Los análisis, estudios tecnológicos y recuperación de piezas artísticas americanas en el país ibérico continuará con la participación de la UNAM, quizás, con una pieza única: un nazareno cuya cruz está hecha con cáscaras de escarabajo verde (que podría ser otra técnica prehispánica) y que fue llevado a Cádiz a finales del siglo XVII, finalizó Pablo Amador.

Crécitos: Boletín UNAM-DGCS-161 – dgcs.unam.mx

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EL MUNDO REPRESENTADO A TRAVÉS DEL TEATRO

 
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Un asunto contemporáneo que presenta la sociedad es el contrabando de droga, la delincuencia e inseguridad, mismos que se observan en los titulares de periódicos y revistas. Una manera de representar ese mundo es a través del teatro, con personas comunes de la vida diaria, de las cuales no se sabe que hay detrás de cada una de ellas.

La fe de los cerdos, obra dirigida por Gerardo Becerril Ramírez, estudiante de la Escuela de Arte Dramático de la BUAP, acerca al público a “esa violencia con la que no tiene contacto directo y por lo tanto no se conoce ese lado un tanto oscuro”.

Indicó que el entorno es violento, “lo palpo día con día y creo que hemos perdido un poco de humanización, somos románticos e idealistas, buscamos contar, a través del teatro, sueños y realidades, ya que no tiene bandera, política ni religión, volviéndose mensaje y entretenimiento a la vez”.

El protagonista de nombre Fabián es esquizofrénico y consumidor de drogas, él junto con tres hermanos rellenan a los cerdos con ésta. Los personajes están ahí “no por fortuna, accidente o pobreza, sino porque lo decidieron y les gusta desempeñar sus profesiones, incluso uno de ellos es taquero y le fascina serlo. Juzgamos al rico como al pobre, pero no sabemos el contexto en el que se desarrollan”.

La mayoría de los actores y personal que colabora son estudiantes, por lo tanto resulta importante buscar un “laboratorio” y formación para prepararse y ser perceptivos en lo que quiere la gente. En su caso tienen ciertas restricciones como iluminación, “eso en lugar de ser una limitante nos hace ser creativos, nos hace prepararnos y no ser conformistas”, agregó.

El dramaturgo dijo que tener un espacio para ensayar, un medio de difusión y sobre todo llevarla a temporada es un gran reto, porque “cuando salgamos de la escuela qué nos va a esperar, dónde vamos a encaminar nuestra carrera a nivel profesional; no lo queremos ver como hobbie o algo pasajero, sino como licenciatura hacia las afueras de la universidad”.

La fe los cerdos, del autor Hugo Abraham Wirth con clasificación C, se presenta todos los miércoles a las 18:30 horas en el Salón de Usos Múltiples del Colegio de Arte Dramático, ubicado en 10 Oriente 415.

A partir de junio se trasladará al Teatro Universitario Ignacio Ibarra Mazari para el cierre de temporada. Mayores informes comunicarse al correo electrónico skeneteatro@msn.com o vía telefónica al 044 22 21 92 50 33.

Créditos: Comunicación Institucional BUAP (buap.mx)

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LA VIVIENDA ES UN PROBLEMA AGUDO EN EL CENTRO HISTÓRICO DE PUEBLA

 
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Más de dos décadas después de que el Centro Histórico de Puebla quedara inscrito en la lista de Patrimonio Mundial de la Humanidad por la UNESCO, el problema de la vivienda se agudizó y redujo considerablemente los espacios destinados a este fin, reveló la Maestra Carmina Fernández de Lara, profesora investigadora de la Facultad de Arquitectura de la BUAP.

Durante la presentación del libro “El Patrimonio edificado en Puebla a veinte años de su inscripción como patrimonio mundial. Opiniones y reflexiones”, que se realizó en el Salón Barroco del edificio Carolino, la coautora señaló que los estudios revelan la carencia de una política muy definida sobre la recuperación de los inmuebles para vivienda.

Reconoció que mientras algunas zonas del Centro Histórico se han revitalizado, otras permanecen muy deprimidas, lo que ha provocado la pérdida y deterioro de inmuebles que están dentro del catálogo que se presentó a la UNESCO, hace 23 años para lograr el decreto.

El ejemplo más claro está en la calle 18 oriente-poniente, en el área que corresponde a la zona histórica, “donde hay inmuebles en los que sólo quedan algunas paredes, los techos ya no están y en el peor de los casos ya no existen. El deterioro es tal en algunos, “que no es difícil que en la próxima época de lluvia se colapsen”, reveló la investigadora de la BUAP.

El Doctor Ricardo Icaza, Director de Estudios Históricos del INAH, consideró que este libro, es una muestra del interés que tiene la BUAP en el sentido de promover y sobre todo rescatar el patrimonio histórico, y los ejemplos están en los inmuebles que posee.

Miembro también de la División de Estudios de Posgrado de la UNAM, aseguró “que el valor de una Universidad no está sólo la enseñanza y difusión del conocimiento, sino también en la obra publicada”, como se hizo con la investigación que realizó el cuerpo académico de Estudios Arquitectónicos de la Facultad de Arquitectura.

Otra de las presentadoras fue la Doctora La Doctora Eugenia Acevedo Salomao, profesora investigadora de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, quien consideró que los autores hacen una reflexión importante sobre el Centro Histórico de Puebla, donde se muestran los cambios que ha tenido y que lamentablemente no es el único.

“Yo vengo de Morelia que también está declarada Patrimonio de la Humanidad, y los procesos de cambio que se han dado son similares que los de Puebla, donde se han tenido problemas derivados del cambio de uso del suelo y el impacto de la globalización”, reconoció la investigadora del SNI.

Pero, puntualizó, no sólo hay que ver lo negativo sino también lo positivo, porque también hay intervenciones para el rescate y aclaró que no hay que ver a centros históricos como museos, sino que deben seguir siendo lugares vivos, donde la gente encuentre parte de su identidad cultural.

“El Patrimonio edificado en Puebla a veinte años de su inscripción como patrimonio mundial. Opiniones y reflexiones”, fue editado por la BUAP y Deutsches Museum.

Fuente: Comunicación Institucional BUAP (buap.mx)

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OFRECE BIOTERIO DE LA UAM ASESORÍA ESPECIALIZADA A LA INDUSTRIA FARMACÉUTICA Y BIOTECNOLÓGICA

 
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Ofrece servicios especializados bioterio de la UAM
Ofrece servicios especializados bioterio de la UAM

*Se realiza protocolos de investigación para grupos que requieran del uso de animales de laboratorio y de instalaciones especializadas

La producción de animales de calidad genética y microbiológica únicos en su tipo para el desarrollo de la ciencia en México es una de las líneas de investigación que se realiza en la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).

La Unidad de Producción y Experimentación de Animales de Laboratorio-Bioterio (UPEAL-B) brinda asesoría especializada y efectúa protocolos de investigación para grupos de la industria farmacéutica y biotecnológica, que requieran del uso de animales de laboratorio y de instalaciones especializadas.

El Bioterio, inaugurado en el 2005, es un espacio que cuenta con áreas de seguridad nivel II, con posibilidad de escalarlo a categoría III y en caso de emergencia podría convertirse en un sitio de apoyo en el diagnóstico de enfermedades como la Influenza.

La UPEAL-B –ubicada en la Unidad Xochimilco– cuenta con instalaciones de primer nivel de ciencias de animales de laboratorio y es líder en la transferencia de tecnología, por lo que es considerada la mejor en su tipo en México y la más moderna en Latinoamérica.

Es un espacio certificado por la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa) por el cumplimiento de la norma oficial mexicana (NOM-062-ZOO-1999).

La investigación que se realiza en el Bioterio está relacionada con las pruebas de calidad y efectividad de vacunas, la constatación de potencia de respuesta inmunológica o el desarrollo de nuevos medicamentos y biotecnología, de acuerdo con la maestra en Ciencias Yvonne M. Heuze de Icaza, responsable de la UPEAL-B.

Esta Unidad, en la que es posible albergar 260 mil animales al año, ha brindado asesorías en la construcción de bioterios al Instituto Nacional de Pediatría, Instituto de Fisiología de la Universidad Nacional Autónoma de México y de la Universidad Autónoma de Nuevo León.

En este sitio se producen animales de calidad genética y microbiológica únicos en su tipo para el desarrollo de la ciencia en México, además de que es posible reproducir, a diferencia de otros lugares, animales transgénicos que tienen un alto costo.
Entre los laboratorios a los que les brinda servicio de desarrollo de protocolos de investigación y venta de animales de prueba para constatar la calidad de medicamentos y productos biológicos destacan: Silanes y Bioclón (cuentan con contratos anuales), Bio-rad, Boehringer Ingelheim, Lapisa, Alpharma, Landsteiner scientific, Revetmex y la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios, encargada de proteger a la población contra riesgos sanitarios.

Créditos: Dirección de Comunicación Social. UAM.

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Investigaciones universitarias, cultura, ciencia, noticias y contenidos de interés. Puebla, México.