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La nueva herramienta en 3D permitirá conocer con precisión el tamaño y ubicación de los tumores para extirparlos sin errores. –

 
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5 de agosto del 2011

La nueva herramienta en 3D permitirá conocer con precisión el tamaño y ubicación de los tumores para extirparlos sin errores. -
La nueva herramienta en 3D permitirá conocer con precisión el tamaño y ubicación de los tumores para extirparlos sin errores. –

Manizales, – Agencia de Noticias UN – A Marcela, de 35 años, le descubrieron una masa cerebral que le causaba anomalías en su cuerpo, como la ausencia de menstruación. Así, uno de sus mayores sueños, concebir un hijo, se había truncado.

Tras un largo tratamiento con medicamentos que nunca lograron controlar el glioma (tumor), las posibilidades se cerraron a una sola: someterse a un procedimiento quirúrgico para extirparlo y, de no sufrir complicaciones, mejorar su calidad de vida.
La cirugía les implica a los pacientes someterse a exámenes previos como tomografías y resonancias magnéticas que muestran el tamaño y localización del tumor. Estas pruebas le indican al especialista las pautas para saber por dónde hacer la craneotomía y qué presión ejercer sobre el cerebro al realizar la intervención. Sin embargo, carecen de precisión y pueden provocar derrames de sangre y líquidos encefalorraquídeos, que conllevan inflamación o movimientos del tumor.

Con el objetivo de brindar a los especialistas un instrumento de imaginología que durante la intervención proporcione una visión del glioma en tercera dimensión, con total exactitud, el Grupo de Investigación en Percepción y Control Inteligente (PCI) de la Universidad Nacional de Colombia en Manizales y el Centro de Investigación y Estudios Avanzados del IPN Cinvestav en Guadalajara (México) están desarrollando una herramienta denominada Modelado en 3D de tumores cerebrales empleando endoneurosonografía y redes neuronales artificiales.

Esta herramienta de visualización en tres dimensiones permitirá a los neurocirujanos conocer con precisión el tamaño y ubicación de los tumores cerebrales, para lograr su extirpación sin lugar a error.

Craneotomía: en busca de la extracción

Después de los análisis preoperatorios, el primer paso en la intervención denominada craneotomía es un corte en el cuero cabelludo que le permitirá al neurocirujano hacer un orificio en el cráneo para introducir el instrumental de trabajo y, en algunas ocasiones, un endoscopio que proporciona una imagen del cerebro y el tumor.

Al contar con una sola cámara, el proceso de visualización no brinda información sobre la profundidad de la escena, lo cual dificulta en algunas ocasiones el hallazgo del glioma, pues se puede confundir con tejido sano o intervenir áreas que podrían llegar a afectar el habla o la motricidad del paciente.

La técnica de tumores cerebrales modelados en 3D está basada en una combinación de equipos que se usan diariamente en los hospitales para otros exámenes: el ultrasonido y el endoscopio. Con el primero es posible detectar las zonas afectadas por el glioma, mientras con el segundo –modificado para que contenga dos cámaras– se puede obtener información tridimensional acerca de la posición y geometría del cerebro y el tumor.

Representación 3D

Al introducir en la cabeza del paciente el endoneurosonógrafo (compuesto por dos cámaras endoscópicas y ultrasonido), el especialista recorre el cerebro en busca de la afección, tiempo en el cual ambas herramientas capturan las imágenes que posteriormente pasarán a un computador para ser combinadas.

Según Andrés Felipe Serna Morales, investigador del Grupo PCI de la UN en Manizales, “el tejido sano se distingue del maligno gracias al eco, bastante diferenciado, que producen las ondas ultrasónicas al rebotar contra ellos. Una vez detectado el tumor, la información de las cámaras endoscópicas permite hacer una reconstrucción en tercera dimensión”.

La prolongación de las neurocirugías hace que uno de los mayores retos sea procesar y almacenar de manera eficiente las millones de imágenes que se adquieren intraoperativamente. El modelado en 3D usa dos técnicas de procesamiento digital: una, denominada reconstrucción estéreo, para las provenientes de la endoscopia, y otra, conocida como segmentación de tumores, para el ultrasonido. Así, es posible obtener una nube de puntos tridimensionales que finalmente llevan a la representación de la anormalidad.

“Posteriormente, utilizamos una técnica matemática denominada redes neuronales artificiales, que tiene la capacidad de emular y modelar de manera continua, compacta y precisa la geometría y morfología del tumor con la información proveniente de los videos. El sistema no requiere largos tiempos de renderización ni conocimiento a priori de este, ya que está entrenado para identificarlo”, asegura Serna Morales.

Gracias a ello es posible que, a través de un monitor instalado en la sala de cirugía, el especialista adquiera en tiempo real la reconstrucción tridimensional del glioma, lo que le permite conocer con exactitud su forma y extraerlo con mayor precisión. Luego se puede volver a introducir el endoneurosonógrafo y el ultrasonido para descartar alguna presencia mínima de anormalidad.

La exitosa técnica se probará en escenarios intraoperativos reales. Según los estudios clínicos reportados en la literatura y los obtenidos en la investigación, las redes neuronales y la endoneurosonografía se convertirán en un gran potencial de apoyo durante las intervenciones quirúrgicas.

Créditos: agenciadenoticias.unal.edu.co

Cirugías ortopédicas con vanguardia tecnológica

 
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29 de julio del 2011

La displasia ocurre porque el acetábulo y la cabeza del fémur no se ensamblan correctamente, produciendo dolor y alteración esquelética. - Archivo Particular
La displasia ocurre porque el acetábulo y la cabeza del fémur no se ensamblan correctamente, produciendo dolor y alteración esquelética. - Archivo Particular

Bogotá D.C. Agencia de Noticias UN – Prototipos físicos para planeamiento quirúrgico que semejan la parte afectada del paciente a partir de modelamiento tridimensional por computador están siendo desarrollados en la UN.

El Grupo de Investigación en Biomecánica del Departamento de Ingeniería Mecánica y Mecatrónica, dirigido por el profesor Carlos Julio Cortés Rodríguez, con participación de los ingenieros Mauricio Cuervo, Óscar Rodríguez e Indy Araque, diseñó esta herramienta que se adapta a cada paciente, lo que permitirá realizar las cirugías con mayor precisión y en menor tiempo.

Las deformaciones del esqueleto pueden producir dolores y alterar el desempeño físico de una persona. Las imágenes diagnósticas como radiografías, tomografías axiales computarizadas (TAC) y resonancias magnéticas le permiten al ortopedista identificar y ubicar los sitios precisos donde se localizan las alteraciones, ayudándole a planear la corrección quirúrgica (osteotomía) necesaria.

La osteotomía consiste en cortar los huesos para modificar su forma y orientación, explica el especialista Carlos García Sarmiento, ortopedista de la Universidad Nacional de Colombia, quien señala que de esta manera se repara la deformidad para aliviar el dolor y mejorar las partes afectadas en el paciente.

Esta tecnología, desarrollada por los ingenieros, es una herramienta médica importante, pues ofrece mayor orientación, seguridad y precisión durante una intervención quirúrgica, señala García.

Hasta ahora, con las tecnologías en imágenes, el médico ha podido conocer la ubicación de las fracturas u otras deformaciones, pero el trabajo del Grupo de Biomecánica va más allá.

“La herramienta es novedosa en nuestro medio porque nos permite a los cirujanos tener un prototipo físico similar a la estructura ósea antes de la cirugía. Así, llegamos con más precisión al área que se debe cortar o modificar”, manifiesta el ortopedista.

Prototipado rápido

A partir de un software de modelamiento tridimensional se crea una base de datos personalizada, Dataset, en la cual se introduce toda la información del paciente y su patología, explica el profesor Cortés Rodríguez. “La idea es que este programa, una vez reciba la información completa y precisa, realice la impresión física del sistema óseo considerado”.

En ese momento del proceso, el especialista puede observar a través del computador el estado del hueso en todos sus ángulos (forma tridimensional).  La información se exporta en un formato especial, denominado STL (programa), que se emplea para la fabricación física del prototipo requerido.

Dicho modelo se genera a través de fabricación aditiva por capas (rapid prototyping), similar a una “impresión tridimensional”, que elabora la pieza específica del cuerpo humano en un material polimérico con texturas y colores parecidos a los tejidos reales. Para el ortopedista García Sarmiento, el producto de esta impresión, es decir, la estructura ósea copiada del paciente, le ayuda a manipular y conocer la situación previa a la intervención.

“La técnica de fabricación aditiva por capas logra reproducir claramente los detalles con geometrías imposibles de imitar bajo procesos convencionales”, aclara el profesor Cortés Rodríguez.

Ventajas

Con la muestra física de la estructura ósea o la región de interés, que contiene la representación de tejido óseo de cada uno de los cortes axiales escaneados del paciente, el especialista puede orientar su abordaje y ver la morfología exacta a la que se va a enfrentar. Así, reduce el tiempo de la operación y mejora la probabilidad de éxito de la cirugía.

Créditos: agenciadenoticias.unal.edu.co

Caja negra: de los aviones a los carros

 
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29 de julio del 2011

El Testigo Digital Automotor, de color verde, transmite los registros del movimiento del automóvil a un computador, donde se puede observar su comportamiento a través de una animación gráfica. - Víctor Manuel Holguín / Unimedios
El Testigo Digital Automotor, de color verde, transmite los registros del movimiento del automóvil a un computador, donde se puede observar su comportamiento a través de una animación gráfica. – Víctor Manuel Holguín / Unimedios

Bogotá, D.C. – Agencia de Noticias UN – Físicos diseñaron un dispositivo que permite esclarecer con alta fiabilidad lo que ocurrió en un accidente de tránsito y así agilizar los procesos judiciales. Una caja negra, pero para automóviles.

Después de un accidente aéreo, parte del trabajo de los socorristas es encontrar la caja negra de la aeronave donde quedan registrados los parámetros de vuelo y grabadas las conversaciones de la tripulación durante la emergencia. La compilación de esos datos permite reconstruir lo sucedido antes del accidente y conocer sus causas.

Inspirado en esta idea, Plinio Teherán, profesor de Física de la Universidad Nacional de Colombia, creó un aparato con el mismo principio, pero con el fin de establecer lo sucedido antes, durante y después de un accidente de tránsito. Se trata del Testigo Digital Automotor (TDA) que, a diferencia de la caja negra de los aviones, no graba ninguna conversación, solo registra las dinámicas del movimiento del vehículo durante un recorrido.

El docente trabaja desde hace 15 años como consultor de la Fiscalía para tratar de esclarecer los hechos en colisiones de vehículos, y ha observado que en muy pocos casos los patrones matemáticos empleados para este propósito logran resultados certeros. “Esta labor la hacemos de manera gratuita, por solicitud de las instituciones judiciales. Requiere de mucho tiempo y de manejar un nivel tecnológico que permita obtener mejores datos con prontitud”, agrega Teherán.

Por eso, junto a dos estudiantes de Física e Ingeniería, construyó el TDA, como lo llaman, con el fin de guardar la información de manera confiable, de modo que la trayectoria, o sea la forma como se mueve un automóvil, se pueda reconstruir.

El aparato compuesto por acelerómetros, memorias y circuitos, es capaz de medir el retroceso de un carro, su giro a la derecha o a la izquierda, si pasa por encima de un puente o de un reductor de velocidad, etc. Al ser digital, procesa los datos en un computador, donde un emulador construye la película animada de los últimos movimientos del auto.

Accidentalidad en aumento

Según estadísticas del Fondo de Prevención Vial, en el país ocurren 5.000 muertes al año por causa de accidentes de tránsito. “En el 2000 hubo picos de 7.000 muertos anuales. Debido a campañas como la de usar cinturones de seguridad, se llegó a los 4.200, pero los accidentes de motociclistas han vuelto a incrementar la cifra”, comenta Teherán.

Los lesionados por estas colisiones llegan a 50 mil en un año. No existen aún datos sobre cuántas de estas personas fallecen en el hospital, debido a que el parte médico siempre dictamina una causa de muerte diferente, como paro cardiorrespiratorio.

La Federación de Aseguradores Colombianos (Fasecolda) registró en el 2010 cerca de 250 mil accidentes de solo latas, sin heridos, y en la gran mayoría no apareció el culpable. “Queda la sensación de que a los conductores no les importa violar las leyes de tránsito porque tienen la certeza de que no los van a poder enjuiciar. Ante esa actitud tan despreocupada, y debido a la incapacidad del sistema para procesar a los responsables, no es extraño que las cifras de accidentalidad aumenten”, explica el físico.

De ahí que la idea es convertir al TDA en una herramienta forense, con la que se puedan establecer responsabilidades y resolver de manera pronta y justa los casos. El sistema es una versión mejorada del Wii que funciona con acelerómetros. “Cuando uno mueve la raqueta, el computador lo registra porque el acelerómetro indica el ángulo que está accionando el dispositivo. Los acelerómetros de la consola de juegos son de menor calidad que los que usamos, porque Wii no está listo para sufrir un incremento de velocidad del orden de los 300 g (gravedad), que es lo que ocurre cuando un carro colisiona con un camión”, indica Yamid Núñez, estudiante de la Maestría en Física de la UN e integrante del proyecto.

El TDA, cuyo tamaño es similar al de un celular, ha sido sometido a procesos de aceleración y probado en diferentes partes del vehículo e incluso en motocicletas, donde se ha comprobado el registro de cada uno de los movimientos. El aparato se ubicaría cerca a la palanca de cambios debajo del radio, zona donde rara vez llega la deformación después de un fuerte choque. Asimismo, el dispositivo estaría cerrado en una caja de acero que solo podría abrir una autoridad competente con el fin de recuperar la información.

El aparato estaría en capacidad de tomar hasta 10 mil datos por segundo, suficientes para reconstruir la historia de la colisión. La información necesaria, con ciertos algoritmos, queda registrada de manera permanente en una memoria inviolable. “Estamos trabajando para concederle al aparato suficiente grado de invulnerabilidad, de tal manera que ni de forma mecánica ni eléctrica, ni por ataques informáticos, se puedan alterar los datos”, advierte Teherán.

Una de las grandes ventajas que ofrecería este dispositivo en los estrados judiciales es la resolución de un caso en menos tiempo. En la actualidad, con el nuevo sistema penal acusatorio, desde el momento en que ocurre el accidente hasta que se imputan los cargos pueden pasar dos años o más. El TDA muestra una animación virtual del accidente en cinco minutos y reduciría bastante los tiempos para decidir un juicio.

Además de estar convencidos del gran aporte del TDA en el esclarecimiento de lo que ocurrió en un accidente de tránsito, Teherán y sus estudiantes están seguros de que, si cada conductor tiene instalado un aparato de estos en su carro, lo pensará dos veces antes de cometer una imprudencia. Así, piensan en la posibilidad de que algún día también los peatones carguen en su cinturón un dispositivo más pequeño similar a este, con el que se resuelva con absoluta claridad cualquier accidente que puedan sufrir.

“Nosotros diseñamos la propuesta y la presentamos, ahora esperamos que la acepten y en eso estamos trabajando”, concluyó el físico de la Universidad Nacional.

Créditos: agenciadenoticias.unal.edu.co

Perfeccionan programa que analiza descargas eléctricas

 
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28  de Julio de 2011

Descargas eléctricas que pueden afectar cualquier tipo de estructura
Descargas eléctricas que pueden afectar cualquier tipo de estructura

Agencia de Noticias UN – Evitar riesgos como la pérdida de vidas humanas es el objetivo del perfeccionamiento de un programa que monitorea las descargas atmosféricas que caen a la tierra.

Herramienta computacional para el cálculo del riesgo de descargas atmosféricas a tierra es el nombre que Juan Pablo Leal González, integrante del grupo en Redes de Distribución y Potencia de la UN en Manizales, le dio a su trabajo de grado, que busca ofrecer a los ingenieros electricistas un programa de mayor precisión y de fácil manejo.

Este tipo de instrumentos ya existen en el país y se basan en la norma técnica NPC4552, con la que se regula el promedio anual probable de pérdidas que se pueden presentar con descargas atmosféricas como rayos o truenos.

“El objetivo de esta investigación es ahorrar tiempo y trabajo, hacer que los datos sean más precisos y eliminar el error, porque cuando se habla de riesgos hay que tener mucha exactitud para determinar cuántas antenas receptoras se deben utilizar para proteger las estructuras de determinada zona”, aseguró Leal González.

En total, son cuatro tipos de riesgos los que se podrían evitar al implementar la propuesta de Leal: pérdida de vidas humanas, servicios públicos, patrimonio cultural y económico.

Con base en lo explicado por el ingeniero electricista, este tipo de software solo es manipulable por personas de su misma profesión, ya que utiliza 31 tablas técnicas con las cuales se realizan los cálculos necesarios para determinar el grado de protección de edificaciones.

“Además de ser una herramienta para el profesional, se pretende hacer una interfaz gráfica más amigable con el usuario, es decir, ofrecer un programa más ejecutable, rápido y que le dé la posibilidad al usuario de instalarlo y manejarlo en mínimo de tiempo”, agregó el ingeniero de la UN en Manizales.

Según el investigador, el programa puede ser aplicado en entidades ambientales que estudien los fenómenos naturales y empresas relacionadas con la distribución de redes eléctricas.

Créditos: agenciadenoticias.unal.edu.co

El Kinect, con aplicaciones en prótesis

 
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Cada vez son más los jóvenes que modifican el Kinect con la finalidad de desarrollar nuevas aplicaciones.
Cada vez son más los jóvenes que modifican el Kinect con la finalidad de desarrollar nuevas aplicaciones.

10 de julio de 2011

• Juan Rocamora, de la Facultad de Ingeniería de la UNAM, ha desarrollado diversas herramientas a partir de este aparato, originalmente diseñado para juegos de video

“Usar el Kinect sólo para videojuegos es un desperdicio”, aseguró Juan Rocamora, de la Facultad de Ingeniería, al referirse al nuevo aditamento que permite a los gamers deshacerse de los mandos a distancia y controlar los movimientos de sus héroes virtuales ya no con botones y palancas, sino con el movimiento del cuerpo.

“Se trata de un aparato que lanza un patrón de rayos láser para detectar todo aquello que tenga enfrente, a qué distancia está cada objeto y cualquier modificación en su posición. De esta manera, al insertar un disco de box en la consola de juegos y dar golpes en el aire, en la pantalla del televisor observas cómo un púgil reproduce tus jabs y rectos, hasta noquear al rival”, expuso el joven.

Sin embargo, más allá de la oportunidad de divertirse, Rocamora ha visto en el Kinect una gama de posibilidades no considerada por sus creadores, y ha empleado el aparato y sus algoritmos para fabricar sillas de ruedas que se mueven con sólo tensar un músculo, robots que siguen los pasos de su amo y aplicaciones que permiten manipular computadoras con apenas mover un dedo.

Para averiguar lo que puede hacer el Kinect tan sólo hay un requisito, “no tener miedo y conectarlo a la computadora, en vez de hacerlo al Xbox. Las sorpresas pueden ser muchas, y lo mejor es que, como es una herramienta con entrada USB, prácticamente todos podemos meterle mano, analizar su protocolo y crear drivers propios”.

Esto explica por qué, desde noviembre pasado —fecha en la que salió a la venta— hasta hoy, muchas cosas han cambiado y surgido prácticamente de la nada, “en gran parte por el entusiasmo de infinidad de usuarios que han encontrado nuevas aplicaciones”, dijo Juan, quien parece coincidir con el Conde de Lautréamont, quien aseveraba: “La poesía debe ser hecha por todos, no por uno”.

Aunque el poeta uruguayo se refería a la creación artística, su lema puede aplicarse en otros campos, pues “justamente así es como se genera el desarrollo tecnológico y el conocimiento, de forma colectiva. Surge a partir de una multitud de personas que aunque trabajan individualmente, comparten sus resultados y los ponen a disposición de quien esté dispuesto a apropiárselos y mejorarlos, y el Kinect no es la excepción”, aseguró.

La única limitante para quienes buscan otros usos del aparato es que Microsoft no permite comercializar las aplicaciones obtenidas, pero hasta el momento no ha puesto restricciones al compartir los hallazgos, explicó Rocamora.

Gran parte del entusiasmo que generó la salida del dispositivo se debió a que, a lo largo de 2010, las revistas de tecnología se dedicaron a especular sobre este aditamento que, se decía, cambiaría “de una vez y para siempre la manera de concebir los videojuegos”, incluso aunque no supieran a ciencia cierta cómo era este sensor, pues como consignó una publicación, se trataba “de uno de los secretos mejor guardados de Bill Gates”.

Fueron pocas personas las que pudieron estar en contacto con él antes de su lanzamiento, y una de ellas fue precisamente Juan Rocamora, quien el año pasado realizó una estancia de investigación en la Universidad del Sur de California, “sin saber que mi mentor allá, el profesor Gérad G. Medioni, era uno de los contados individuos con un prototipo de Kinect en sus manos. Fue así como pude experimentar”.

Mi trabajo era entender cómo funcionaba y desarrollar algo nuevo, para así llevarlo más allá de lo que usualmente hace al estar conectado a una consola”.

Mucho más que un juego de niños

“Para empezar, dejemos algo en claro, el Kinect no es propiamente una cámara, como se piensa, sino un sensor de distancias capaz de captar objetos en tres dimensiones. Es un instrumento que, al determinar qué tan lejos está cada cosa, permite calcular volúmenes. Si entendemos esto, nos encontramos ya en condiciones de imaginar todo aquello que puede, o no, hacer”, explicó, para luego añadir, “éste es el primer paso para echar a andar desarrollos tan diversos como los que hasta hoy se han generado”.

Por ejemplo, al no funcionar como una cámara tradicional, expuso el joven ingeniero, no necesita luz “para ver”, lo que lo hace superior a las herramientas infrarrojas usadas en misiones nocturnas de rescate.

“De hecho, ya hay quien montó uno de estos aparatos a un pequeño helicóptero a control remoto, pues para encontrar a una víctima en la oscuridad, es mucho más efectivo detectar formas con láser que percibir colores con una cámara, y ésta es tan sólo una de sus muchas aplicaciones”.

¿Una máquina que traduzca automáticamente lo que dice un mudo con sus manos? Ése fue el primer proyecto de Juan, quien intentó que el aparato discriminara cada uno de los ademanes que conforman el llamado lenguaje de señas norteamericano.

“Sin embargo, desarrollar los algoritmos (es decir, indicaciones) para que el aparato distinga la diferencia entre movimientos sutiles, como la elevación de un índice o la flexión de un pulgar, implica mucho trabajo, por eso no pude concluir esa iniciativa, lo que no implica que no pueda ser retomada después”.

Lo que sí logró fue desarrollar los algoritmos suficientes como para que el Kinect discriminara ciertos gestos, que aprovechó para crear un programa que permitiera manejar un ordenador a distancia.

“¿Quién al dar una presentación en PowerPoint no se ha visto obligado a inclinarse a la laptop para pasar o regresar las imágenes? Lo que hice fue desarrollar una herramienta para que cualquiera pueda hacer esto a distancia, con tan sólo mover la mano. Quizá no suene tan ambicioso como crear un aparato que traduzca lo que dice un sordomudo, pero fue un primer paso, que condujo a muchos más”.

Más allá de la ficción

Hay algunas disciplinas que, en vez de tener su origen en teorías y descubrimientos científicos, surgen de la literatura; tal es el caso de la robótica, una materia que hoy se enseña en la Facultad de Ingeniería, pero que nació de la pluma del escritor Isaac Asimov. Por ello, muchos de los objetivos que se plantea suenan a ficción, aunque sus logros sean tangibles.

“¿Decir que de aquí a unas décadas tendremos un equipo de androides capaces de vencer en un partido de fútbol a los mejores 11 jugadores del mundo, suena a cuento. No obstante, ése es el propósito del concurso RoboCup, en el que participantes de todos los países diseñan robots que dominan la pelota, y los resultados son tan alentadores que quizá esta meta sí llegue a cumplirse”.

Por ello, al enterarse de que algunos de sus compañeros de la facultad participarían en la contienda, Juan ofreció su ayuda, “y por supuesto, nuestra arma secreta será el Kinect”, explicó el joven, quien adaptó uno de estos aparatos para que el prototipo de sus amigos sea capaz de seguir a un individuo por donde quiera que éste camine, y que además improvise, a diferencia de aquellos artefactos programados para seguir rutas específicas.

“Esto es una novedad y esperemos nos ayude a ganar. Me emociona mucho este proyecto, aunque en realidad lo que quiero es aplicar todo lo aprendido en el campo de la medicina; por el momento, ya tengo una silla de ruedas que se mueve con sólo tensar un músculo, lo que ayudaría a minusválidos a no tener que mover las llantas con sus brazos”.

Aunque suene extraño, es posible usar las mismas estrategias empleadas para vencer a un futbolista mecánico, que para ayudar a una persona lisiada, “porque los saberes no son cosas aisladas, sino vinculadas”, comentó Juan, quien añadió que incluso, con un poco de imaginación, podrían mezclarse características de ambos desarrollos, el de la RoboCup y el de la silla, y construir un transporte rodante que siguiera a la enfermera o al médico en turno en su camino hacia el consultorio o la sala de operaciones, algo de mucha utilidad en un hospital.

Pensar el futuro

La palabra Kinect es producto de la fusión del verbo inglés connect, ‘conectar’, con la voz griega ‘movimiento’, y ambos vocablos describen a la perfección lo que Juan Rocamora intenta hacer en el más ambicioso de sus proyectos: crear una silla que se desplace ya no con la tensión de los músculos, sino con pensamientos.

“Sé que plantear esto suena a ciencia ficción, a algo que ni siquiera Asimov escribiría. Sin embargo, actualmente en todo el mundo hay grupos de científicos que trabajan en la llamada BMI (Brain-Machine Interfase, o Interfase Cerebro-Máquina), área enfocada precisamente a generar aparatos activados por la mente y sus deseos”.

Después de construir en el Laboratorio de Mecatrónica de la FI aquella silla de ruedas que se movía con sólo tensar un músculo, Juan se enfrentó a un reto que no había considerado: manufacturar una para un niño sin piernas ni brazos, “es decir, sin manera de enviar señales musculares a los sensores del aparato”.

“Si consideramos que los encefalogramas detectan ondas de pensamiento específicas, probablemente podríamos determinar cuál es la señal exacta cuando alguien quiere ir a la izquierda o a la derecha. De determinar eso, es muy factible lograr algo que para muchos parecería imposible: mover cosas con la mente”.

Rocamora sabe que se trata de un proyecto arriesgado, pero espera le dé buenos resultados. Por lo pronto, para lograr esto, el joven decidió deshacerse del Kinect, pero quedarse con sus algoritmos, “porque para leer un pensamiento, un aparato que determina distancias resulta inútil. He comenzado a usar sensores que se colocan en la cabeza del sujeto, como los usados en un electroencefalograma. Ahora lo que resta es probar, ensayar y esperar para ver los resultados”.
Créditos: UNAM-DGCS-400-2011/unam.mx