Arañas pollito saben cortejar sin caer en el incesto

 
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Theraphosidae señal vibratoria, ejemplo de cortejo.
Theraphosidae señal vibratoria, ejemplo de cortejo.

17 de junio de 2012

Las estrategias reproductivas de esta especie de tarántula (Theraphosidae), cuya familia es la más antigua de América, son el objeto de estudio del biólogo uruguayo Fernando Pérez-Miles.

El científico, invitado al Instituto de Ciencias Naturales (ICN) de la UN en el marco del espacio Jueves de la Biodiversidad, aborda las características biológicas principales de las arañas pollito —con ejemplos de especies del Cono Sur— y ofrece algunas pautas para su reconocimiento.

“Este género es un grupo diverso y numeroso (unas 1.000 especies). La mitad de estas residen en América, pero se conoce muy poco desde el punto de vista biológico. Son de una familia muy antigua, de más de 35 millones de años. La más grande alcanza a medir unos 20 centímetros y habita en cuevas, generalmente en la tierra o debajo de piedras”, cuenta.

Con respecto a su biología reproductora, que incluye cortejo, cópula y seguimiento de su descendencia, el experto indicó que el momento de reproducción es de vulnerabilidad para los animales, de mucho riesgo y de una apuesta fuerte porque invierten demasiada energía.

Durante este proceso se presentan una serie de problemas. Por una parte, el encuentro de los dos sexos, pues este debe darse en el tiempo, espacio y periodo reproductor adecuado. Por otra, el cortejo, que consiste en un mecanismo de feromonas y señales químicas.

Además, la tarántula debe tener en cuenta que la pareja sea de la misma especie para no fallar en la copulación. Y, finalmente, debe evitar el incesto. Para esto último, tiene un mecanismo preciso: reconocimiento del pariente, olor de la camada, maduración en diferentes tiempos y atractivo del extraño.

Con este panorama, expresa Pérez-Miles, lo menos que quieren los animales es que su proceso sea improductivo. Por lo tanto, deben ser capaces de reconocerse, a pesar de que son solitarios a lo largo de su vida. Para lograrlo tienen un complejo sistema de comunicación de señales vibratorias, sísmicas (que transmiten por el suelo), táctiles y demás, que les permiten reconocerse como miembros de la misma especie. De esta manera, se aseguran de que la cópula va a ser viable y van a tener una descendencia.

La exposición, ilustrada con ejemplos tomados de investigaciones desarrolladas en Argentina, Brasil y Uruguay (en las cuales ha participado el profesor Pérez-Miles), destaca algunos aspectos de la evolución del grupo y hace comentarios sobre las especies de la región, como la Eupalaestrus weijenberghi y la Acanthoscurria suina.

De paso, el científico resalta su comportamiento defensivo —caracterizado por el uso de sus pelos urticantes, aerotransportables y de contacto—, así como la construcción de sus cuevas. Sin embargo, revela que no se tiene conocimiento de enemigos, salvo algunas avispas, pues no es presa fácil.

Finalmente, señala que estas arañas son modelos biológicos muy interesantes por su tamaño y sus características de resistencia a las condiciones de laboratorio. Así, se pueden criar muchos individuos en un lugar relativamente pequeño, lo que permite poner a prueba diferentes hipótesis.

Dados los escasos estudios, concluye el experto, cualquier descubrimiento sobre esta araña es sumamente valioso.

Créditos: agenciadenoticias.unal.edu.co

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