Indignados e ilusionados ante los problemas de siempre: José Narro Robles

 
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1 de julio 2011

Sin título-1• El rector de la UNAM advirtió que ya es tiempo de que México emprenda los grandes cambios y tome decisiones importantes

• Se inauguró la escultura “Los caminos de la justicia hacia el siglo XXII”, de Sebastián, creada a solicitud de la Suprema Corte de Justicia y del Tribunal Electoral del Poder Judicial

• La obra pretende recordar la denuncia de los jóvenes, de que la política y el gobierno ocurran sin tomarlos en cuenta, dijo la presidenta del TEPJF, María del Carmen Alanis

• La obra evoca la convicción por la justicia, la decisión que nos ha conducido durante siglos por caminos que se construyen con sacrificio y determinación, señaló el ministro de la SCJN, Guillermo Ortiz Mayagoitia

Frente a problemas como la pobreza, la ignorancia y la injusticia, que aún acompañan a México, la sociedad debe sacudirse, molestarse, inconformarse e indignarse, pero al mismo tiempo, ilusionarse por la posibilidad de que en el futuro vengan tiempos mejores, planteó el rector de la UNAM, José Narro Robles.

Ya es tiempo que el país emprenda grandes cambios y tome importantes decisiones, porque si bien en los promedios mejoramos, la desigualdad y otros desafíos aún acompañan a nuestra nación en la segunda década del siglo XXI, y no queremos heredarles esa condición a las futuras generaciones, añadió.

En la inauguración de la escultura Los caminos de la justicia hacia el siglo XXII, de Sebastián, creada a solicitud del Poder Judicial, Narro Robles sostuvo que México debe tomar la decisión de resolver algunas dificultades de siempre.

En el circuito escolar, vialidad lateral de Avenida Insurgentes, donde se instaló la obra, el rector externó que para esta casa de estudios, junto con el conocimiento, es importante cultivar la belleza y la justicia, “nos interesa que nuestros estudiantes, lo mismo en el bachillerato que en la licenciatura, tengan una orientación en ese sentido, y en esta escultura la justicia va de la mano con la belleza”.

Por su parte, María del Carmen Alanis Figueroa, presidenta del TEPJF, destacó que la escultura pretende recordar la denuncia de los jóvenes, de que la política y el gobierno ocurran sin tomarlos en cuenta, así como el silencio de muchos otros que no estudian ni trabajan por falta de oportunidades, o no encuentran formas de participación y prefieren alejarse de las cuestiones públicas y dejan atrás sus expectativas y sueños.

La injusticia nos lastima como individuos y nos hiere como nación, y la Universidad Nacional es el mejor espacio para promover la reflexión de la justicia, pues el planteamiento universitario ha forjado muchas de esas ideas y a grandes juristas, subrayó.

A su vez, el ministro de la SCJN, Guillermo Ortiz Mayagoitia, consideró que la obra evoca la convicción por la justicia, esa decisión férrea que nos ha conducido durante siglos a través de caminos que se construyen con sacrificio, tesón y determinación individual y colectiva hacia mejores formas de convivencia.

Se trata de una figura inmensa, como nuestra decisión soberana por la justicia. Insertada en Ciudad Universitaria, como símbolo de que este último concepto es, en gran medida, derivado de la educación y la formación en valores enseñados a la juventud, opinó.

Los caminos de la justicia

Al referirse a su creación, Sebastián explicó que se trata de una pieza blanca, como deben ser los caminos de la justicia hacia el siglo XXII; receptora de luz, equilibrada; una balanza, símbolo ancestral del equilibrio para representar la justicia; dos mundos que se ven de diferentes perspectivas, dos esferas que tienen diferente posición, pero son idénticas y pesan lo mismo.

Además, agregó, hay una vara en la parte superior con cónicas, símbolo del espacio-tiempo, porque toda la justicia se genera ahí. Sin embargo, el arte no se explica, “éste y el discurso de la escultura están ahí, ese es mi discurso, ahí se les dejo”, acotó.

Los caminos de la justicia hacia el siglo XXII, elaborada por artesanos mexicanos, es una obra monumental de gran formato que alcanza casi los 40 metros de altura. Pesa 200 toneladas de hierro y en su fabricación se tomó en cuenta el equilibrio, la tensión y la contención, para que estuviera bien cimentada.

Créditos: UNAM-DGCS-379-2011/unam.mx

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