Foro mundial pone a debate el futuro de la universidad pública y sus retos

 
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17 de mayo de 2011

*Los dictados capitalistas impiden que realice su función: Agustín Follari
*La educación, fuerza productiva que potencia las condiciones de vida

Propiciar el análisis objetivo sobre la situación actual que viven los centros de educación pública superior en diferentes regiones del mundo y cómo estos enfrentan los retos que se imponen en un entorno globalizado y turbulento son algunos de los objetivos del Foro Mundial: la Universidad Pública. Retrospectivas y Prospectivas hacia 2025.

Así lo señaló el doctor Salvador  Vega y León, rector de la Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Xochimilco, al inaugurar, en la sala de Consejo Académico –en su primera etapa, 12 y 13 de mayo– los trabajos del cónclave que pretende, además, analizar el desarrollo de su población a partir de las políticas para consolidar la sociedad del conocimiento, la información y la tecnología.

Vega y León resaltó que se trata de un esfuerzo de la División de Ciencias Sociales y Humanidades que propone abrir un espacio de interés para alumnos, profesores, funcionarios y líderes de la sociedad civil, tanto nacionales como internacionales, comprometidos con las mejores causas de la universidad pública del mundo.

El rector externó que con las actividades a realizar se espera sea posible plantear un consenso, una visión de un futuro factible, tanto en el ámbito de la cultura, en el conocimiento, la información y la tecnología, en el que prevalezca el interés de la universidad pública.

Por su parte, el doctor José Antonio Rosique Cañas, presidente del comité organizador y coordinador divisional de posgrados, informó que el foro se estructuró en tres etapas. La primera, del 12 al 13 de mayo, con conferencias magistrales y debates con los ponentes nacionales e invitados de diversas regiones del mundo.

La segunda, bajo el formato de Congreso Abierto con mesas temáticas para todos los ponentes inscritos de México y del extranjero, del 17 al 18 de noviembre del presente año, y la última fase será del 17 al 18 de mayo de 2012, con la realización de mesas temáticas propositivas a analizar con los sectores de toma de decisiones en la política del país.

Las universidades públicas de América Latina (AL) mantendrán en el siglo XXI la autonomía, el cogobierno, el financiamiento subsidiado y su articulación con la sociedad, y continuarán también los procesos de diferenciación institucional, de niveles de calidad y autonomía.

La alta diversidad observada en las instituciones de educación superior en la región obliga a referirse a las universidades públicas, para señalar sus diferencias, ya que en la actualidad no es posible sostener el arquetipo único de universidad pública de los años 50, señaló el doctor Claudio Rama, decano de la Facultad de Ciencias Empresariales de la Universidad de la Empresa, Montevideo, Uruguay.

El especialista vaticinó que en los próximos 20 años habrá más diversidad y más reformas en función del distinto nivel de autogobierno y de regionalización de cada universidad.

La universidad latinoamericana experimenta una subordinación a la demanda del mercado de trabajo dictada por las empresas capitalistas desde finales del siglo pasado, lo cual define sus políticas educativas y sus lineamientos de egreso, impulsando la producción de profesionistas técnicos y relegando el desarrollo de las ciencias sociales.

Lo anterior impide la reflexión profunda de los problemas sociales de coyuntura por parte de las casas de estudio, evitando así que la universidad cumpla con su principal compromiso: constituirse en vía de cambio social, aseguró Roberto Agustín Follari, doctor en Psicología por la Universidad Nacional de San Luis, Argentina, y especialista en evaluación y acreditación universitarios, en la conferencia magistral Hacia una recuperación del rol de la teoría en la actividad académica.

En las últimas décadas la educación se ha enfocado a cubrir las necesidades en recursos humanos de las políticas económicas neoliberales, al fallar éstas, aquella cae en un vacío. En esta perspectiva, afirmó el investigador, “resulta falso que la educación tenga la llave del desarrollo social y las expectativas puestas en el sistema educativo son engañosas”.

Ante ello, propone retomar los estudios teóricos de metodología rigurosa, un retorno al pensamiento reflexivo plenamente vinculado y complementado con la práctica que sirva para reorientar las actividades académicas de docencia e investigación.

La educación es un bien público que genera externalidades positivas, como la  cohesión, la solidaridad y reciprocidad, y diluye el individualismo, la insensibilidad, la intolerancia y la destructividad. Es una fuerza productiva que forma capital humano y potencia y desarrolla condiciones de vida.

Así resumió el significado de la educación universitaria el doctor Ricardo Uvalle Berrones, profesor de la Universidad Nacional Autónoma de México, en su conferencia La importancia de la educación en la construcción de las sociedades democráticas del siglo XXI.

Reiteró que los alcances de la educación son vastos, dado que contribuye a producir el orden público, civil y político; traduce problemas en programas públicos vía interacciones y sinergias; diseña y rediseña instituciones democráticas; aborda problemas coyunturales y estructurales, y produce decisiones colectivas individuales para la sociedad y el mercado.

En el ámbito político, la aportación de la educación universitaria a la democracia es múltiple, ya que estimula el debate público, sabe abordar, discutir y plantear una agenda.

En la conferencia Las instituciones de educación superior en México: ayer y hoy, la doctora en Sociología María Cristina Recéndez Guerrero, de la Universidad Autónoma de Zacatecas, afirmó: “En esta exposición se intenta hacer una especie de comparativo entre lo que han sido las políticas públicas divididas en una serie de reformas”.

La investigadora habló sobre tres reformas: la primera, que va de 1910 a 1950, que contempla la constitución de la UNAM como motor piloto de la educación superior hasta 1968. En la segunda, de 1968 a 1989, aparece la democratización universitaria, y la tercera, en 1994, se inicia el plan de modernización educativa.

Comentó que la visión que se tiene para 2020, según la ANUIES, es que “México contará con instituciones que ofrezcan programas de licenciatura y posgrado de alta calidad, con reconocimiento internacional, como un recurso para el desarrollo de la sociedad y la atención de sus necesidades, contribuyendo así a consolidar con mayor autonomía y competitividad el crecimiento y el desarrollo sustentable del país”.

Créditos: UAM/Dirección de Comunicación Social/uam.mx /Boletín 176/11

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