Inaugura la UNAM el primer horno solar del país, único en su tipo en Iberoamérica

 
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El rector de la UNAM, José Narro, puso en marcha el primer horno solar del país, en el Centro de Investigación en Energía.
El rector de la UNAM, José Narro, puso en marcha el primer horno solar del país, en el Centro de Investigación en Energía.

18 de marzo de 2011
• El rector de la Universidad Nacional, José Narro Robles, también puso en marcha la planta solar fotocatalítica para el tratamiento de aguas residuales
• Es una muestra de cómo la inversión en tecnología fortalece la soberanía nacional, porque “sin ciencia no hay futuro y sólo ausencia”, y “sin cultura, sólo hay sepultura”, asentó
• En Cuernavaca, asistió a la apertura de un nuevo edificio en el Instituto de Ciencias Físicas, y recorrió diversas instalaciones en el Instituto de Biotecnología
• En los últimos tres años, la UNAM ha iniciado o concluido 20 nuevos laboratorios, informó Carlos Arámburo, coordinador de la Investigación Científica

El rector de la Universidad Nacional, José Narro Robles, puso en marcha el primer horno solar del país, único en su tipo en Iberoamérica, así como la planta solar fotocatalítica para el tratamiento de aguas residuales.

Es una muestra, dijo en el Centro de Investigación en Energía (CIE), de cómo la inversión en ciencia y tecnología fortalece la soberanía nacional. La dependencia excesiva en este ámbito, sea del norte o del sur, pone en riesgo y condiciona el futuro, añadió

Preocupa que haya voces que descalifican el reclamo de los universitarios, en cuanto a solicitar mayores recursos para obras y avances científicos como los que hoy atestiguamos, apuntó.

Poco antes, Narro Robles inauguró en Cuernavaca un nuevo edificio del Instituto de Ciencias Físicas (ICF). Alojará un taller; el laboratorio de óptica, que permitirá desarrollar una nueva área de investigación; el de cómputo, y cubículos para investigadores, posdoctorantes y estudiantes.

Además, como parte de estas instalaciones del campus Morelos, visitó los laboratorios Universitario de Proteómica y de Bioseguridad Nivel 2, y la Unidad Universitaria de Secuenciación Masiva de DNA en el Instituto de Biotecnología; asimismo, conoció algunos de los proyectos de investigación.

Sin ciencia, no hay futuro y sólo ausencia, abundó el rector en la Plaza Quetzalcóatl del CIE. Sin cultura, añadió, sólo hay sepultura. Por ello, queremos que se consolide la educación superior pública, porque es factible combinar el esfuerzo académico, la política pública y la participación de la empresa.

Por su parte, el coordinador de la Investigación Científica, Carlos Arámburo de la Hoz, informó que durante los últimos tres años de la actual gestión universitaria, se han iniciado o concluido 20 nuevos laboratorios, varios de ellos con carácter nacional. Tenemos que potenciar nuestras capacidades en beneficio de nuestra comunidad y del país, indicó.

En tanto, el director del CIE, Claudio Estrada Gasca, instó a apostarle al futuro y, para ello, consideró fundamental impulsar proyectos como éste, que reducen la dependencia tecnológica. Así, nos metemos de lleno a la competencia en el desarrollo de fuentes alternas, para enfrentar el futuro energético.

El rector de la UNAM, acompañado por varios directores de centros e institutos, recorrió las instalaciones del CIE. En particular, conoció un refrigerador solar y, después, presenció el funcionamiento del horno con una placa de acero al carbón de un cuarto de pulgada, que se fundió a una temperatura de mil 400 grados.

El horno cuenta con una persiana vertical, única en su género en el mundo. También, el helióstato ampliará su capacidad; en este arranque puede concentrar temperaturas de hasta tres mil 500 grados centígrados. En la segunda fase, podría llegar hasta cinco mil.

El concentrador cuenta con 211 espejos y, duplicará su capacidad para llegar a 409. La idea es que el desarrollo tecnológico solar en esta entidad abra la posibilidad para generar combustibles solares.

La planta solar fotocatalítica se utilizará en el tratamiento de aguas residuales provenientes de la industria farmacéutica, textil, alimentaria, perfumes y de aguas poco contaminadas por el humano, como de lluvia, pozos y lagos.

El tiempo de purificación depende del tipo de molécula que se quiera limpiar. Por ejemplo, en el caso de los detergentes es de tres a cuatro horas por metro cúbico, y de los plaguicidas, de seis a ocho horas. Por el momento, el líquido sólo es reutilizable para la industria.

Créditos: UNAM-DGCS-160-2011/unam.mx

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