El capitalismo no está en fase terminal en los próximos años: José María Martinelli

 
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26 de febrero de 2011

*Uno de los graves problemas ocasionados por el sistema capitalista mundial es la crisis alimentaria

*Presentan el libro Crisis capitalista mundial y políticas públicas

El capitalismo ha perdurado durante 200 años con avances y retrocesos; sin embargo, en las últimas décadas ha engendrado una crisis civilizatoria que pone en riesgo el futuro de la humanidad, ello se debe a la forma de producción y a las recurrentes crisis económicas. En este contexto, vive una fase decadente de largo plazo, pero no podemos concluir que se encuentre en fase terminal.

Estos elementos fueron señalados por el doctor José María Martinelli, profesor del Departamento de Economía de la Unidad Iztapalapa en la presentación del libro Crisis capitalista mundial y políticas públicas, que a través de 496 páginas analiza la crisis capitalista y diversos especialistas proponen alternativas para un desarrollo sostenido y equilibrado.

Enfatizó que uno de los graves problemas ocasionados por el sistema capitalista mundial es la crisis alimentaria, que tiene a mil millones de personas en situación de hambruna. A ello se suman los efectos nocivos sobre el cambio climático, estos aspectos son resultado de la forma salvaje de producción que no considera el impacto ambiental.

En el texto, editado por la Unidad Iztapalapa y coordinado por Martinelli, se sostiene que el capitalismo “difícilmente encontrará un aliento económico que le insufle vida esplendorosa”, y se considera importante señalar hipotéticamente los límites tecnológicos en relación con el desarrollo del capitalismo actual.

El autor considera que si bien resulta difícil calificar en qué magnitud el modo capitalista de producción ha contribuido a la destrucción de la estructura terrestre, “lo cierto es que la producción industrial gravita fuertemente en el deterioro medioambiental de nuestro tiempo”.

Establece que una propuesta civilizatoria que destruye el medio ambiente y que no alimenta a una quinta parte de la población mundial no puede considerarse tal, y puntualiza que una propuesta que no ha cancelado la guerra como “estrategia económica de desarrollo” es éticamente inaceptable.

Ante la crisis sistémica del capitalismo, el economista se pregunta cómo solucionarla sin que esto signifique abrir la puerta a su repetición y señala que lo realizado por los gobiernos no es alentador. En Estados Unidos, Barack Obama entregó 81 mil millones de dólares de los contribuyentes a las empresas automotrices, estos rescates de incierta recuperación se repitieron en el capitalismo desarrollado.

Martinelli sustenta que se requiere de un “cambio histórico”, que transforme el factor orden en intrínseca vinculación con el modo de producción, pero que también modifique la democracia capitalista, que es una confusa abstracción (léase gobernabilidad democrática).

En este orden de ideas es plausible revalorar proyectos sociales que el neoliberalismo pretende cancelar históricamente, como: vía campesina, las autonomías indígenas, la ecología social y sostenible, y las cooperativas de producción.

Postula que frente a la decadencia capitalista en curso, “hay que formular una razón de vida, un nuevo renacimiento que no sólo recupere la centralidad humana, sino también la dignidad materializada en bienestar social”.

En la presentación del texto, el doctor Alexander Tarassiouk, investigador del Departamento de Economía de la Unidad Iztapalapa, señaló que comulga con la propuesta que se expresa en el libro de crear políticas públicas de nueva generación, pero que también deben llevar a establecer nuevas instituciones públicas.

Dijo que las políticas públicas habrán de reflejar la postura de los trabajadores. En este sentido la economía debe trabajar para el desarrollo económico y emplear el potencial vivo del capitalismo como lo hace China, que ha forjado un subsistema económico que se puede usar en América Latina.

Créditos: UAM/Dirección de Comunicación Social/uam.mx /Boletín 075/11

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