Hongos descontaminarían residuos de laboratorios

 
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BOGOTÁ D. C., 14 de agosto de 2018 — Agencia de Noticias UN-

Conocido como tratamiento de micorremediación, dicho proceso contempla una fase de prefiltración a partir de algunos hongos macromicetos, que gracias a su capacidad de absorción capturan gran parte de los residuos que dejan los reactivos empleados.

“Los continuos lavados de estos reactivos generan una serie de residuos que hasta el momento no habían logrado disponerse en forma adecuada; estos suelen depositarse en canecas, que después van a parar a un cuerpo de agua”, explica la profesora Yih Wen Fung, del Grupo Fisiología de Hongos, adscrito al Grupo de Investigación en Fisiología del Estrés y Biodiversidad en Plantas y Microorganismos, de la Universidad Nacional de Colombia (U.N.).

“Los hongos macromicetos tienen la particularidad de que en algún momento de su ciclo de vida pueden generar un cuerpo fructífero de un tamaño que no requiere microscopio para observarlos”, explica la profesora Wen Fung.

Como el uso de microscopios compuestos que utilizan luz artificial generada por una lámpara de bajo voltaje requiere teñir las bacterias para lograr su contraste sobre el campo claro, los reactivos propician coloraciones moradas o rosadas según sus particularidades.

Vertido de cristal violeta, lugol, alcohol acetona y fucsina, o safranina, son colorantes sintéticos químicos capaces de absorber luz de tal manera que si se vierten al ambiente en forma inadecuada se convierten en contaminantes persistentes que no se pueden remover con los métodos convencionales de tratamiento de aguas, debido a su origen y las estructuras complejas, alterando algunos de los procesos biológicos que se llevan a cabo en cualquier ecosistema.

Fase vegetativa

La estructura de los hongos está compuesta por filamentos que se conocen como hifas, a partir de las cuales se genera una matriz, o micelio, muy similar a la forma que tiene el algodón, que durante la fase reproductiva da paso a la formación del cuerpo fructífero.

“Contrario a la creencia popular que suele identificar al hongo con el fruto, se debe precisar que en realidad es el micelio, o fase vegetativa”, precisa la profesora Wen Fung.

Condiciones de estrés –por exceso de lluvia, falta de oxígeno, cambios abruptos en la temperatura y escasez de nutrientes– hacen que se active la siguiente fase, en la que se forman las esporas que harán posible su diseminación por el aire en busca de mejores condiciones.

Después del proceso de digestión extracelular y absorción de estos hongos se introdujo el micelio en los desechos producto de la tinción de Gram, para luego someterlo a un proceso de agitación constante por 20 días, con el fin de mantener adecuados los niveles de oxígeno.

“Este hongo logró absorber el colorante del medio en porcentajes que se encuentran entre el 95 y 97 %”, destaca la docente, para quien la agitación determina que el hongo no solo crezca en la superficie del recipiente sino hacia todos los lados, de tal manera que se optimiza la absorción de los colorantes en menos tiempo.

Como la capacidad de algunos hongos para degradar este tipo de colorantes ya se ha constatado, la siguiente etapa del proyecto contempla un estudio de su composición química para evaluar qué proporción de los reactivos absorbidos se logra descomponer.

Si se constata la efectividad de este mecanismo de biorremediación, se podría establecer como parte de los procedimientos estandarizados para disminuir los niveles de contaminación generados en laboratorios de microbiología y bacteriología del país, asegura la experta.

Fuente: agenciadenoticias.unal.edu.co

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