Personas de escasos recursos tardan más de un año en emplearse

 
Facebooktwittergoogle_plusmail

BOGOTÁ D. C., 16 de julio de 2018 — Agencia de Noticias UN-

Jesús Enrique Cárdenas, magíster en Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de Colombia (U.N.), analizó los datos de la Gran Encuesta Integrada de Hogares realizada por el Departamento de Administración Nacional de Estadística (DANE), entre 2010 y 2013, a cerca de 800.000 personas, de las cuales se observaron 145.000.

“La variable de pobreza aumenta en un 24 % el tiempo de desempleo”, afirma el magíster, quien también encontró en su estudio que las personas pueden tardar hasta un año para encontrar un nuevo trabajo. Pero si esa persona se encuentra en condiciones de pobreza tarda hasta 14 meses y medio desempleada”.

La investigación abordó los determinantes económicos, sociales y demográficos que influyeron en la duración de desempleo de la población de escasos recursos frente a quienes no lo son.

“Ocurre, que dos personas pueden contar con las mismas capacidades para aplicar a una oferta laboral, pero el hecho de que uno de ellos viva en un mejor sector de la ciudad lo hace más apto para quedarse con el empleo”, explica el investigador, quien se interesó en este tema luego de su experiencia en el programa Fondo de Oportunidades (FOE), del Servicio Público de Empleo.

Mujeres, las más afectadas

El estudio también permitió identificar que las mujeres tienen tiempos de desempleo prolongados. “El 50 % de consigue empleo luego de un año, mientras los hombres lo hacen después de seis meses. Barreras como las relacionadas con el cuidado –de niños o ancianos- son un factor discriminatorio durante el proceso de inserción al mercado laboral”, afirma el magíster.

Otro hallazgo es que el 50% de la población mayor de 40 años consigue  empleo a los 12 meses, mientras que los menores de 40 logran establecerse laboralmente en 7 meses.

Para su investigación, el economista se basó en la definición de ‘escasos recursos’ a partir de la perspectiva de Necesidades Básicas Insatisfechas (NBI), dividida en cinco componentes: Vivienda inadecuada, hacinamiento crítico, servicios públicos inadecuados, alta dependencia económica e inasistencia escolar.

Basado en el NBI y en información de la encuesta, utilizó el modelo de fallo acelerado combinado con una distribución de weibull, para analizar cuánto era el tiempo de desempleo de estas personas y observar qué variables, como la pobreza, influían sobre el tiempo de desempleo.

“Si por ejemplo tenemos dos personas, que tienen los mismos ingresos y la misma edad, pero si a una de ellas le sumo la variable de pobreza, el modelo indica si disminuye o aumenta el tiempo de desempleo” indica el investigador.

Flexibilidad horaria

Como recomendación especial al programa FOE, el investigador señala que se debe fortalecer la ruta de atención para esta población, “mejorar los instrumentos de identificación de barreras de acceso, el ejercicio de gestión empresarial para identificar un mayor número de vacantes e implementar software de emparejamiento de perfiles de buscadores y vacantes”.

En el caso de las mujeres desempleadas, se debe aunar esfuerzos porque las oportunidades laborales tengan en cuenta horarios flexibles, teletrabajo y guarderías, entre otras opciones que puedan facilitar su inserción laboral.

Finalmente, recalca que las intervenciones de mitigación que fomentan las competencias específicas deben ser de mediano o largo plazo, no de corto. “La educación solo tiene un efecto significativo en la reducción del desempleo después de los 12 años de escolaridad, el cual se hace más fuerte entre más nos aproximemos a los niveles de educación universitaria y postgrado. Por este motivo, se deben priorizar formaciones técnicas y tecnólogas intensivas”, concluye el magíster Cárdenas.

Fuente: agenciadenoticias.unal.edu.co

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

*