Identifican bacterias en féculas para niños-UNAL

 
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BOGOTÁ D. C., 12 de junio de 2018 — Agencia de Noticias UN-

Así lo estableció la microbióloga María del Rocío Morato, magíster en Ciencia y Tecnología de Alimentos de la Universidad Nacional de Colombia (U.N.), en un trabajo exploratorio realizado en Bogotá para determinar la presencia de la bacteria Cronobacter spp. en alimentos infantiles.

La investigadora explica que dicha bacteria produce enfermedades como meningitis y enterocolitis necrotizantes; esta última es una especie de diarrea muy fuerte que produce daño en el tejido intestinal del menor.

A raíz de esta investigación también se advirtió el riesgo de contaminación de tales productos, sobre todo con la especie Cronobacter sakazakii, que causa el mayor número de reportes por enfermedad y muerte de niños en el mundo.

“Cuando un niño menor de un año se enferma por esta causa, ya que su sistema inmune aún es inmaduro, la mortalidad alcanza el 80 %. Además buena parte de ellos no recibe lactancia materna y son alimentados con esta clase de productos, que no están formulados para esa edad”, indica.

Aunque la investigadora y su equipo de trabajo –de la Secretaría Distrital de Salud– tenían información previa sobre la presencia de esta bacteria en alimentos con fórmulas lácteas, querían verificar si estaba presente en otros alimentos, para lo cual analizaron 100 muestras de productos elaborados tanto a base de féculas de maíz y de plátano, como de mezclas de otras harinas.

Como era la primera vez que se realizaba un estudio de estos alimentos, las 100 muestras se procesaron a partir de una metodología que contempló tres etapas.

En la primera se buscó determinar si la bacteria estaba presente o no en los alimentos. Para este proceso, en el que se usó el método ISO / TS 22964, se tomó una porción de 25 g de la muestra, que luego se puso en un caldo de enriquecimiento por 20 horas y después pasó a otro caldo similar. Después se aisló y se puso sobre una caja de agar cromogénico que permitió identificar el crecimiento de la bacteria sobre un cultivo y recuperar las colonias típicas de este microorganismo.

Se encontró una prevalencia de Cronobacter spp. de 34,3% (35 muestras/102), y entre las muestras la que tuvo mayor número de positivos para Cronobacter spp. fue la fécula de plátano, con un 26,5 % (27/102).

En la segunda parte se diferenciaron las especies de Cronobacter recuperadas a partir de un proceso de extracción de material genético, para luego realizar una prueba molecular de reacción en cadena de la polimerasa (PCR), que les permitió saber que de las siete especies de la bacteria la distribución encontrada fue: Cronobacter sakazakii 74 %, Cronobacter malonaticus 14 % y Cronobacter dublinensis 12 %

“Esa discriminación por especie coincide con los reportes de otros países, lo cual indica que tenemos el mismo riesgo de contaminación. Cabe recordar que esta bacteria se empezó a analizar mundialmente en productos con fórmulas lácteas desde 2009, cuando se presentó un brote de niños enfermos por este microorganismo”, señala.

Por último, con una muestra de 10 gramos del alimento, se realizó el paso a paso de los parámetros obligatorios de la normatividad colombiana vigente para alimentos infantiles –resolución 11488 de 1984– que determina si este cumple con los requisitos legales para los alimentos infantiles analizados en la investigación.

Sustitución riesgosa

“Normalmente los niños menores de un año son alimentados con fórmulas lácteas para bebés. Sin embargo identificamos que en Bogotá las mamás sustituyen estos alimentos con productos derivados de otras mezclas de cereal como avena, arroz o harina de plátano. Todo indica que esta sustitución se presenta a raíz de que los productos con fórmulas lácteas sobrepasan su presupuesto económico”, afirma la investigadora.

Además existe un componente cultural arraigado en las madres que las hace creer que estos productos a base de cereales pueden ser más nutritivos para sus hijos, pero desconocen que la producción de estos alimentos tan comercializados en la capital del país no cuenta con un control riguroso, como sí ocurre con las fórmulas lácteas.

La investigadora concluye que, debido a que esta bacteria es potencialmente peligrosa, se debe revisar y actualizar la resolución que vigila estos alimentos, ya que no la contempla como una amenaza, pese a que este microorganismo tiene como hábitat natural los cereales y no es tan fácil de eliminar en los procesos de producción.

Fuente: agenciadenoticias.unal.edu.co

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