Mercados campesinos optimizan distribución de alimentos-UNAL

 
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BOGOTÁ D. C., 11 de junio de 2018 — Agencia de Noticias UN-

A esta primera conclusión llegó un estudio realizado por un equipo científico de la Universidad Nacional de Colombia (U.N.), la Universidad de Antioquia y la Pontificia Bolivariana. 

A partir de una serie de entrevistas, que reunió las experiencias de 198 distribuidores, productores, consumidores domésticos y consumidores institucionales de Bogotá, Medellín, Armenia, Manizales y Pereira, se estableció que el modelo alternativo del mercado campesino es la estructura más viable de distribución de alimentos para construir políticas públicas de soberanía y seguridad alimentaria y nutricional.

Así lo explica la profesora Sara del Castillo, directora del Observatorio de Seguridad Alimentaria y Nutricional de la U.N., quien advierte que no obstante este modelo debe cumplir con determinadas condiciones para su óptimo funcionamiento.

Para plantear las alternativas potenciales de distribución de alimentos, el equipo investigativo diseñó un estudio de 59 casos colectivos en las cinco ciudades mencionadas, en los cuales se caracterizaron y compararon las prácticas de producción, comercialización y consumo propias de los modelos de distribución moderno, tradicional y alternativo. Por último se definió el modelo más acorde con los principios de la soberanía y la seguridad alimentaria y nutricional.

“Consideramos que las políticas públicas de alimentación y nutrición deben favorecer los sistemas alimentarios sustentables, para que estos a su vez garanticen la salud de la población y la protección del medioambiente, además de priorizar relaciones más justas y responsables entre todos los actores que intervienen en la cadena alimentaria”, explica la docente.

Un modelo alternativo contempla circuitos cortos de comercialización, que incluyen la proximidad entre la producción y la compra local; facilitan una relación cercana entre productores y consumidores; y establecen precios según las necesidades tanto de productores como de consumidores. La producción de alimentos se basa en la agroecología, la agricultura familiar y campesina. Además se constituye en una base asociativa y considera la equidad de género.

Por su parte la distribución moderna se caracteriza por vender los alimentos en supermercados e hipermercados, mientras que la distribución minorista tradicional está integrada por un grupo de pequeños comerciantes o una mezcla de minoristas y mayoristas, como ocurre en las plazas de mercado.

“Encontramos que los mercados campesinos cumplen la estrategia dentro de la distribución alternativa que tiene características particulares, ya que están apoyadas por la institucionalidad, en este caso por las alcaldías, y que además favorece los circuitos cortos de comercialización entre los productores de los municipios aledaños y de las ciudades”, afirma la profesora Martha Alicia Cadavid, de la Universidad de Antioquia.

Para que este modelo sea viable debe tener una articulación efectiva con los demás canales de comunicación, sin que se dé una competencia desleal con el modelo. “Se requiere del apoyo decidido de las políticas públicas en consonancia con el cumplimiento de las normativas nacionales recientes que favorecen la agricultura familiar campesina y comunitaria”, concluye la docente Del Castillo.

Fuente: agenciadenoticias.unal.edu.co

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