Transporte y celular, en lo que más gastan las familias de niños con cáncer

 
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BOGOTÁ D. C., 28 de septiembre de 2017 — Agencia de Noticias UN-

Mercedes Rativa, magíster en Enfermería de la Universidad Nacional de Colombia (U.N.), determinó a cuánto asciende la carga financiera que asumen los padres de los niños con la enfermedad.Las primeras etapas del tratamiento del cáncer son muy intensas, ya que se deben hacer hospitalizaciones y traslados frecuentes, lo que genera cambios en la rutina de las familias y repercusiones financieras.

Para la investigación, la enfermera Rativa contactó –por medio de una fundación– a 50 familias de estratos 1 y 2 que tienen algún niño con cáncer, y para medir los gastos que dedicaban al cuidado de la enfermedad se aplicó la “Encuesta familiar costo financiero del cuidado de la enfermedad crónica”.

Se encontró que la mayor parte del gasto está destinada al transporte, pues en promedio las familias gastan 400 mil pesos para los desplazamientos. Sin embargo es necesario aclarar que el 56 % de los casos analizados es de Bogotá y que los demás provienen de otros municipios de Cundinamarca, Tolima, Boyacá, Casanare y Huila, por lo que muchas veces se han trasladado de su departamento hacia la capital o a sitios más cercanos para estar más cerca de los centros oncológicos.

“Antes las familias se podían transportar en cualquier tipo de servicio público, pero ahora prefieren usar otros medios como el taxi para evitar que el niño esté expuesto a contaminantes”, comentó la magíster Rativa.

En segundo lugar se destacan los gastos en comunicaciones, que para el cuidado del niño se destina un promedio de 50 mil pesos mensuales porque las familias han optado por adquirir televisión por cable y servicios de internet para proveer recreación y distracción al niño.

Así mismo los padres consumen plan de datos para el celular que les permita estar en contacto frecuente con su familia.

Los gastos en salud ocuparon el tercer lugar, con 43.013 pesos en el caso de los niños y 19.707 pesos mensuales en el cuidador. Por su estrato socioeconómico las familias encuestadas están afiliadas al Sisbén, “muchos acuden a médicos particulares para evitar los desplazamientos constantes a consultas médicas, también adquieren medicamentos que no están incluidos en el POS o que han tenido dificultad para conseguir pese a que sí estén incluidos”, precisó la investigadora.

En vivienda los gastos también han aumentado ya que al trasladarse de sus lugares de origen a la capital deben asumir nuevos costos de arriendo y servicios. Para el cuidado del niño en este aspecto se estimó un gasto de 207.820 pesos mensuales.

Y como los niños con cáncer deben tener dietas especiales, como por ejemplo consumir alimentos frescos y gran cantidad de frutas y verduras, los gastos en alimentación se elevan a 185.500 pesos mensuales.

Para la investigación se aplicó la metodología caracol, que implica convertir el valor monetario en ángulos con el fin de determinar la carga financiera de las familias según sus ingresos. Así, el transporte alcanzó un ángulo de 28,5°, las comunicaciones 26,3°, la salud 20,8°, la vivienda 19,7° y la alimentación 17,4°.

También se encontró que las familias no alcanzan a cubrir estos gastos ya que por lo general solo uno de los padres trabaja y el otro se dedica al cuidado del niño –casi siempre la madre–. Una de las opciones para solventar los gastos ha sido solicitar préstamos, por lo que se evidenció que las familias tienen en promedio una deuda de 2.269.200 pesos, e intereses de 33.080 pesos mensuales.

Todo esto ha traído consecuencias en la convivencia familiar; los resultados muestran que el 58 % de las familias tiene preocupación por el aumento de los gatos, el 92 % manifiesta que tienen conflictos familiares relacionados con las finanzas, y el 48 % ha vendido algún bien para suplir las necesidades del cuidado del niño con cáncer.

Después de analizar este panorama, la investigadora concluye que es necesario que las políticas de salud pública incluyan medidas para apoyar a las familias del niño con cáncer, con el fin de evitar el empobrecimiento, mejorar la calidad de vida de las familias y del niño, y evitar a largo plazo enfermedades del cuidador y de los miembros de la familia relacionadas con la carga financiera.

Fuente: agenciadenoticias.unal.edu.co

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