Optimizan uso de nitrógeno en producción bananera

 
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BOGOTÁ D. C., 08 de julio de 2017 — Agencia de Noticias UN-

El profesor Jaime Torres Bazurto, doctor en Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Colombia (U.N.), explica que esta cantidad no se debe aplicar solo mediante fertilizantes, sino que si se incrementa y aprovecha de manera adecuada el contenido de materia orgánica –desechos de las plantas– en el suelo, se optimizaría la disponibilidad del nitrógeno, elemento fundamental para el crecimiento de las plantas de banano.Por lo pronto, el científico apunta que se está haciendo una investigación para determinar con mayor exactitud cuánto nitrógeno debería provenir desde la materia orgánica, y a la vez determinar qué cantidad de esta debería estar presente en el suelo.

Actualmente, en la zona se producen alrededor de 40 toneladas por hectárea al año, ante lo cual se recomienda usar 321 kilos de dicho elemento.

El doctor Torres advierte que su aplicación se debe dosificar a lo largo del año según de las condiciones climáticas y la evolución del cultivo.

“Es como cuando el médico le manda al paciente tomar 20 pastillas, una cada seis horas, pero si este se las toma todas de una vez se intoxica. Lo mismo puede pasar con el suelo si no se regula la aplicación del nitrógeno, nutriente de alta movilidad que además tiene el riesgo de perderse muy fácilmente”, comenta.

Amenazas por uso excesivo

El investigador explica que el nitrógeno favorece la formación de las hojas y de las estructuras a partir de las cuales se van a generar las flores y los frutos.

Sin embargo un uso excesivo podría ser perjudicial, pues al provocar un desorden en la interacción con otros nutrientes, los cultivos se exponen a enfermedades como la sigatoka negra. Esta llegó a la región hace unos 30 años e implica la presencia de manchas negras en las hojas, afectando la fabricación de la savia y, por ende, el desarrollo del racimo. Otra amenaza, aunque menos grave, es la sigatoka amarilla, que se manifiesta con la presencia de rayas amarillas en las hojas.

El profesor Torres llegó a estas conclusiones después de investigar dos años en campo y luego en laboratorio, cuando analizó la función y la interacción de los nutrientes que intervienen en el crecimiento de la planta. Este trabajo contó con el apoyo técnico y financiero de Semibanano Augura, Yara, empresa de producción de fertilizantes, y la U.N.

El investigador tiene planeado viajar a la zona para socializar los resultados del estudio. Es importante recalcar que en otras regiones las dosis de nitrógeno recomendadas para Urabá pueden variar según de las condiciones climáticas, de suelos y de comportamiento del mismo material vegetal.

“Un colega solía decir que si la carrera de agricultor existiera en una universidad duraría toda la vida. Se requiere conocer el medio, el suelo, el clima, los clientes, dónde se compran los insumos, entre otras cosas. Nuestro objetivo principal es apoyar siempre al productor desde la ciencia”, concluye.

Fuente: agenciadenoticias.unal.edu.co

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