Collares metálicos evitarían muertes causadas por rayos

 
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BOGOTÁ D. C., 11 de abril de 2017 — Agencia de Noticias UN-

Después de los accidentes ocurridos a soldados del Ejército Nacional, estudios del Grupo de Investigación Compatibilidad Electromagnética de la Universidad Nacional de Colombia (U.N.) muestran que los collares o las cadenas podrían ser muy útiles a la hora de disminuir el impacto de las descargas eléctricas.Según observaciones sustentadas por trabajos de laboratorio en los que se aplicó una descarga eléctrica a una estructura con similares características, las cadenas que portaban los militares habrían contribuido a desviar las corrientes eléctricas de manera superficial.

Con la ayuda de programas de computación se han efectuado análisis y simulaciones eléctricas para comprender las posibles causas y efectos de dos accidentes en los que las cadenas habrían evitado desenlaces fatales.

“El elemento conductor, que es la cadena, facilita la circulación superficial de la corriente evitando que ingrese a órganos vitales como el corazón”, explica Jorge Alejandro Cristancho, estudiante del Doctorado en Ingeniería Eléctrica.

Como un porcentaje importante de las muertes en este tipo de accidentes se producen porque la corriente altera la electrofisiología del corazón, al degenerar en un paro cardiorrespiratorio, el hecho de portar las cadenas habría salvado la vida a los soldados.

“Sabemos que la corriente circula por las cadenas, tanto así que en uno de los casos estudiados una de ellas explotó por esta razón”, precisa el investigador Cristancho.

Cadenas que salvan vidas

El primero de los accidentes evaluados ocurrió porque uno de los soldados que se encontraba de guardia fue alcanzado por un rayo indirecto, cuyo impacto se produjo en inmediaciones a una garita ubicada a más de 4.000 metros de altura.

“Aparentemente la corriente ingresó al cuerpo del soldado a través de la cadena metálica de acero inoxidable que lo identificaba, causándole quemaduras desde el cuello hasta la rodilla derecha”, prosigue el doctorando.

El segundo caso tuvo lugar en una zona semihúmeda a 1.800 metros de altura mientras uno de los soldados se encontraba en un refugio excavado en el suelo; aquí el impacto del rayo también fue indirecto y terminó desviándose gracias a una cadena de oro colgada al cuello.

Un rayo es una descarga eléctrica atmosférica causada por la diferencia de potencial o voltaje que se genera entre las nubes y el suelo, producto de la ruptura dieléctrica del aire que se crea debido a la imposibilidad de soportar más tensión.

Los estudios realizados hasta la fecha muestran que la zona ecuatorial de confluencia intertropical concentra la mayor actividad de este tipo en todo el mundo. El Magdalena Medio, y particularmente la región del Catatumbo, registran estos fenómenos con mayor intensidad.

Factores como el relieve y el hecho de estar rodeados por dos mares hacen que la humedad sea más elevada que en otras regiones del país, de tal manera que las nubes se pueden formar con mayor facilidad; circunstancias ideales para que se produzcan separaciones de cargas que tendrán como consecuencia un considerable incremento de la actividad eléctrica.

“Fenómenos globales como El Niño, corrientes de aire generadas por la dinámica terrestre y aumento de la humedad son otros de los factores que inciden en la formación de las nubes, seguidas de descargas eléctricas”, prosigue el candidato a doctor.

Pese a la creencia extendida respecto a que los rayos siempre caen sobre las personas de forma directa, también puede hacerlo sobre un árbol y pasar a la persona, o caer en el suelo para luego impactar sobre quienes se encuentren acostados.

“La diferencia de potencial que hay entre la cabeza y los pies podría ocasionar la muerte, así como la distancia de contacto con el suelo entre un pie y otro si se encontrara caminando, debido a la corriente que se produce”, subraya el estudiante.

Expertos en el estudio y análisis de estos accidentes recomiendan que cuando se esté a la intemperie durante una tormenta eléctrica se junten los pies y se permanezca agachado. En ningún caso deberá acostarse y preferiblemente deberá guarecerse en un lugar que lo proteja, como puede ser la carrocería de un automóvil cubierto.

Fuente: agenciadenoticias.unal.edu.co

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