Cerca de 90 especies de tiburones y rayas nadan en el Caribe colombian

 
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BOGOTÁ D. C., 23 de marzo de 2017 — Agencia de Noticias UN-

El estudio hecho por Camilo García, docente del Departamento de Biología de la Universidad Nacional de Colombia (U.N.), representa el primer mapa de la riqueza de especies de tiburones y rayas para el mar Caribe colombiano, por lo que estas zonas deberían ser consideradas para implementar planes de manejo y conservación.

Según explica el docente, si bien el conocimiento de la biodiversidad del Caribe colombiano de los peces elasmobranquios es bastante avanzado, la cartografía de la riqueza marina hasta ahora es un campo que se comienza a explorar en el país.

La lista de especies compiladas resultó relevante ya que asciende a 90 nombres y esto solo para el hábitat de fondos blandos, los cuales son ecosistemas constituidos por depósitos de arenas, limos, arcillas y restos orgánicos.

La identificación de lugares de interés para la conservación en términos de alta riqueza de especies es primordial en el propósito de manejo y protección de la biodiversidad.

Es bien sabido que los tiburones y las rayas son altamente vulnerables a las actividades humanas, ya que han sido susceptibles a la actividad pesquera e incluso se ha observado una disminución significativa en su abundancia, lo que afecta a las comunidades de pescadores relacionadas.

Así mismo, la extracción de este tipo de animales en niveles insostenibles, y la migración de algunas especies, hacen que su conservación sea una tarea compleja y confirma la urgencia de su protección.

En el mar Caribe colombiano se identificó una reducción importante en la biomasa de los tiburones y las rayas entre 1970 y 2001, en parte debido a que estos peces se veían afectados en la pesca de arrastre de camarón.

Para estimar la riqueza de estas especies se llevó a cabo la compilación, organización y análisis de la información de varias investigaciones previas sobre el tema y por medio de sistemas de información geográfica se plasmaron todos los datos en forma de mapas georreferenciados para representar la distribución de los peces.

El uso de software como ModestR y RWizzard facilitó la visualización de los patrones de riqueza y, según el docente García, sería de gran utilidad para los planes de gestión y conservación, puesto que proporciona una base biológica para tomar estas decisiones.

Vale aclarar que de las 90 especies identificadas solo 63 incluyen su georreferenciación, por lo que es necesario realizar más trabajo exploratorio con el objetivo de confirmar la presencia y distribución de las 27 especies restantes.

Para la investigación se tuvieron en cuenta profundidades desde 0 hasta 1.800 metros bajo el nivel del mar, evidenciando que las áreas poco profundas han recibido la mayor atención, por lo que allí se tienen más reportes de especies observadas, cifra que va decreciendo a medida que aumenta la profundidad.

Según el investigador García, “estas áreas aún requieren mayor exploración para estudiar los cambios de comportamiento de estas especies, incluyendo las variables ambientales que afectan esta riqueza, por lo que aún es una cuestión abierta que merece nuevos esfuerzos de investigación”.

 

Fuente: agenciadenoticias.unal.edu.co

Imagen: pretoma.org

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