Croquetas de morcilla

 
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BOGOTÁ D. C., 22 de diciembre de 2016 — Agencia de Noticias UN-

El producto, creado por Daniel Chambueta Cepeda y Daniel Leiton Moreno, estudiantes de Diseño Industrial de la Universidad Nacional de Colombia (U.N.), se comercializará inicialmente en piqueteaderos de Cogua (Cundinamarca), municipio ubicado a 34 kilómetros de Bogotá.Los estudiantes quieren preservar la tradicional morcilla de los piqueteaderos, con sus ingredientes originales, acercándola al mismo tiempo a los jóvenes.

“No queremos reemplazar la morcilla tradicional; lo que queremos es ampliar el portafolio de los piqueteaderos y que las nuevas generaciones también tengan una reinterpretación, una nueva opción”, amplía el estudiante Chambueta.

Se piensa vender porciones personales de 15 rellenitas: estas se consumen en dos bocados, son fáciles de transportar, no es necesario servirlas en un plato, no necesitan cubiertos, se pueden consumir en el carro o a pie y son compactas, es decir que no se les sale el arroz, señalan los investigadores.

Actualmente están negociando con algunos piqueteaderos de Cogua que quieren comercializar el producto: “les gustó, pues no añadimos conservantes químicos ni componentes que estén fuera del alcance de ellos. Nosotros les aportamos una opción más, y la gente está a la expectativa. Este producto puede ser una de las marcas de Cogua”, comenta el estudiante Chambueta.

Pensado para los jóvenes

En principio los estudiantes hicieron un estudio de mercado en el cual determinaron que las nuevas generaciones han dejado atrás las comidas tradicionales, sobre todo la de los piqueteaderos.

Así mismo estudiaron a fondo la producción de la morcilla en los municipios de Zipaquirá y Cogua: desde la crianza de los cerdos hasta su procesamiento en la cocina.

Luego idearon el producto, aunque antes de usar la papa criolla probaron con otros ingredientes para hacer la masa, como poleo, papa tradicional y yuca.

En el proceso contaron con la asesoría de un químico y de un chef internacional, quienes los aconsejaron sobre la cocción, los sabores, la elasticidad y la facilidad de la producción.

Después hicieron las pruebas con estudiantes de la U.N., compañeros de Diseño Industrial, profesores y el chef.

Hicieron las modificaciones sugeridas por ellos, perfeccionaron el producto, y después de seis meses de trabajo llegaron a la versión final de las “Rellenitas”.

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