Expertos recomiendan más doctores en la industria que en las universidades

 
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BOGOTÁ D. C., 15 de octubre de 2016 — Agencia de Noticias UN-

Ante este panorama, un estudio adelantado por los profesores Jorge Celis y Orlando Acosta los llevó a plantear la necesidad de intensificar la transferencia de conocimiento y tecnología al sector productivo nacional, mediante la formación de profesionales especializados a nivel doctoral. Esto, señalan los expertos, generaría mejores condiciones económicas y contribuiría a cerrar el actual rezago tecnológico de la industria nacional.“Si la mayoría de los doctores de un país se encuentran en la universidad, este es un país atrasado”, afirma el profesor Acosta, para quien el desarrollo de una empresa está directamente relacionado con la capacidad de absorber conocimiento externo.

La investigación –enfocada en la factibilidad de programas doctorales industriales y relaciones entre universidad e industria– concluye que se deberían introducir políticas contundentes encaminadas a fortalecer la formación de capital humano, con particular énfasis en el nivel doctoral.

Aunque al transferir conocimiento al sector privado la universidad pública contribuye a fortalecer un sistema capitalista fundamentado en el conocimiento, la realidad es que el divorcio entre universidad e industria ha llevado a que las empresas colombianas tengan un significativo nivel de atraso en relación con las de países desarrollados.

“La mayoría de las industrias colombianas continúan contratando solo profesionales con formación de pregrado, entre quienes incluso se encuentran personas formadas en universidades de garaje, afirma el profesor Acosta, coordinador de la Mesa de Transferencia Tecnológica del Centro de Pensamiento de Propiedad Intelectual, adscrito a la Vicerrectoría de Investigación de la U.N. Sede Bogotá.

“En Colombia son muy pocos los sectores de la industria que invierten en capital humano de nivel doctoral y que desarrollan alguna línea de investigación avanzada; usualmente estas se limitan a unos cuantos renglones del sector agrícola”, precisa el docente, además de advertir que el porcentaje de industrias innovadoras es todavía muy bajo.

Según los estudios realizados por los profesores Celis y Acosta, dado que buena parte de los males que padece el país serían consecuencia de un atraso en el desarrollo capitalista nacional, las inequidades propias de este sistema económico son mucho menos profundas en los países con mayores niveles de desarrollo.

“Mientras parte de nuestra industria nacional más representativa produce agua con azúcar y colorantes o bebidas fermentadas legendarias, aquella relacionada con desarrollos tecnológicos más intensivos en conocimiento es muy limitada”, subraya el profesor Acosta. “A ello se suma que en el sector económico más exitoso, que es el financiero, se invierte dinero para obtener más dinero sin pasar por el sector productivo”, puntualiza el coordinador de la Mesa de Transferencia Tecnológica.

De acuerdo con la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), aunque lo mejor del capitalismo parece haber llegado a su fin en los países desarrollados, el futuro estará marcado por situaciones críticas más frecuentes y un incremento sostenido en las inequidades. En tales circunstancias, los países emergentes tendrán una ventana que solo hasta el 2060 les permitiría alcanzar similar desarrollo.

La diferencia en la manera de enfrentar esta crisis para unos y otros –continúa el profesor Acosta– radica en que los ciudadanos de países desarrollados tienen un alto nivel educativo que les permitirá desarrollar propuestas y alternativas socioeconómicas novedosas.

Por tal motivo, el académico insiste en la necesidad de que los dueños del capital nacional de países como Colombia deberán hacer una ruptura en términos culturales para comenzar a invertir de manera decisiva en conocimiento, en investigación y desarrollo, junto con el fortalecimiento de sus relaciones con la Universidad.

Pese a que se evidencia una necesidad real y urgente de que las empresas nacionales disminuyan la brecha tecnológica con el mundo desarrollado, el panorama actual es muy preocupante, debido a que durante los últimos 25 años los recursos que se asignan a las universidades públicas que generan conocimiento se han mantenido prácticamente iguales, asegura el profesor Acosta.

“Si bien ha habido un incremento en la cobertura, el hecho de no haber hecho una inversión significativa en materia de infraestructura, o no haber aumentado el número de profesores con alta calificación académica, ha generado que la calidad haya disminuido”, agrega. Además, llama la atención en que para el caso de Colombia un escaso 5,8% de los profesores universitarios tienen título de doctorado, requisito fundamental en las universidades de países desarrollados.

“El conocimiento puede ser de carácter público, pero si la empresa no cuenta con investigadores capaces de entenderlo y traducirlo en productos que tengan éxito en el mercado, es como si no existiera”, concluye el docente.

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