El arpa llanera, innovación que conserva historia

 
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BOGOTÁ D. C., 15 de octubre de 2016 — Agencia de Noticias UN-

El arpa, que en los años ochenta era casi restringida a músicos de los Llanos de Colombia y Venezuela, ha tomado bastante auge a lo largo del siglo XXI, especialmente entre jóvenes de ciudades como Villavicencio y Bogotá, quienes se han vinculado tanto a los procesos de su práctica y enseñanza, como a la experimentación de nuevos ritmos.Así lo explicó Doris Arbeláez, magíster en Musicología y antropóloga de la Universidad Nacional de Colombia (U.N.) Sede Bogotá, quien en los años noventa empezó un trabajo de campo para estudiar la transformación en la tradición del arpa llanera en Colombia, así como sus aspectos históricos, culturales y musicales.

Para la investigación, la antropóloga y arpista Arbeláez analizó las obras interpretadas en vivo durante los concursos del “Torneo Internacional del Joropo en Villavicencio”, un festival que se creó a mediados de los años sesenta y que se convirtió en el más importante de esta práctica en Colombia y Venezuela. La experta grabó en campo las piezas musicales para observar qué influencias tenían, y cuál era el desarrollo de las técnicas y la interpretación.

Además, hizo una revisión de documentos y fuentes primarias para conocer cómo se fue desarrollando la tradición del arpa en el país, y cómo esta se afianzó como instrumento de alto valor simbólico en la cultura llanera. Asimismo realizó un análisis musical específico de obras que se han convertido en hitos en la transformación de las técnicas para interpretar este instrumento, con el fin de mostrar a través de sus repertorios las dinámicas entre lo tradicional y lo moderno, lo local y lo urbano.

“Este instrumento es símbolo de una tradición cultural para el territorio llanero de ambos países. Villavicencio se convirtió en un epicentro del joropo y de la práctica del arpa a través de su puesta en escena en las competencias del festival”, añadió.

El canon en esta música se refiere a una serie de repertorios que se ajustan a una estética difundida por la industria discográfica local y las narrativas culturales sobre “lo llanero”. La poesía y los textos de las canciones contienen un discurso significativo que articula la identidad y la cultura llanera.

En la investigación se observó que desde los años sesenta el auge y la influencia discográfica venezolana definieron notablemente la adaptación de los repertorios y la forma de tocar de los músicos llaneros de Colombia.

Se estableció, además, que en el joropo colombiano había formas de instrumentación muy diversas y distintas a las habituales que conocemos hoy, que es arpa, cuatro, maraca o bajo, y bandola.

Según explica la arpista Arbeláez, los intérpretes hacían uso de otros instrumentos de diapasón mucho más cercanos a la música andina como bandolas, tiples y guitarras con afinaciones y denominaciones diversas. Gracias a la fuerza del festival y a la difusión discográfica, durante la segunda mitad del siglo XX se dio un proceso importante de unificación en la instrumentación y los estilos del joropo.

“Los conjuntos instrumentales se fueron adaptando al formato de las prácticas vecinas, mientras que los que tenían mayor antigüedad en Colombia –como el guitarro o ciertos instrumentos de percusión como la carraca, o el furruco– fueron desplazados”, agregó.

En las obras analizadas en el festival a partir de la década del noventa, se observó que aunque han presentado propuestas novedosas, las piezas conservan un hilo histórico con respecto a la identidad territorial y al canon musical.

A partir de esos años, muchos jóvenes urbanos asumieron un papel renovador, incluso en contra de las visiones más tradicionalistas. A pesar de las innovaciones que mezclaban la música llanera con otros géneros como el pop, la salsa, el jazz, el rock e incluso el metal progresivo, los discursos culturales y las normas colectivas pretendían mantener el mismo lenguaje de la tradición.

Otro de los análisis relevantes fue respecto al género: históricamente el joropo ha sido una música machista tanto en sus discursos como en su estética, y la mujer ha tenido muy poca participación en ella, aunque en los últimos años la presencia de mujeres jóvenes en el rol de ejecutantes de los instrumentos va en aumento, algo que no era habitual hace 30 años.

Por último, la tradición de los textos que van ligados al paisaje y a la apropiación del territorio, las labores de la ganadería, el paisaje, los ríos y la llanura, fueron parcialmente desplazados por la influencia discográfica, la urbanización y la globalización pasando a temas universales relacionados con el amor de pareja o el despecho, que han sido acogidos gracias a la influencia de cantantes reconocidos y comerciales.

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