Niños con epilepsia pueden superar dificultades de aprendizaje

 
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BOGOTÁ D. C., 27 de julio de 2016 — Agencia de Noticias UN-

Así lo demostró Daniela Ramírez, magíster en Neurociencias de la Universidad Nacional de Colombia (U.N.), quien analizó el procesamiento sensorial de niños con epilepsia entre 7 y 10 años.Para el estudio fueron evaluados 88 niños, 18 con epilepsia no controlada, 16 con epilepsia controlada y 54 controles (niños sin esta patología). Se encontró que la mayoría presenta dificultades en áreas como lectura, escritura, cálculo y actividades que implican movimiento y coordinación.

Según explica la investigadora Ramírez, los niños con epilepsia pueden presentar alteraciones en la modulación y discriminación, es decir, en procesos fundamentales sobre cómo reciben y procesan los estímulos del ambiente a nivel táctil, olfativo, gustativo, visual, propioceptivo (percepción de movimientos en articulaciones y en el cuerpo) y vestibular (equilibrio y control espacial).

“Los niños presentaron dificultades en la planeación motora, en el lenguaje, la coordinación y la modulación de las sensaciones. Para algunos hay estímulos que son muy agresivos, otros que ni los sienten, así que se pueden dividir entre muy inquietos o pasivos en exceso”, precisa la magíster.

En la prueba cognitiva aplicada, los niños recibían hasta cinco instrucciones para que realizaran cierta actividad, como levantar la mano o mover alguna otra parte del cuerpo.

De acuerdo a esto se veía el potencial de aprendizaje adquirido. Si demoraban más y necesitaban una instrucción lenta para realizar la acción, su dificultad era calificada como alta, por el contrario, si requerían pocas instrucciones y respondían en menor tiempo era catalogada como baja.

Al respecto, en los casos de epilepsia controlada bastó solo con repetir la instrucción una vez, en cambio, los niños con epilepsia no controlada necesitaban hasta tres claves para realizar la actividad.

Aunque se demostró que las alteraciones sensoriales causadas por la enfermedad influencian el desempeño en su aprendizaje, también quedó en evidencia que se pueden implementar estrategias para que los niños aprendan y mejoren su nivel académico en los colegios.

La prueba cognitiva fue aplicada dos veces, los niños obtenían mejor calificación en el segundo intento, incluso aumentaba su puntaje hasta en seis puntos. Además, cuando se evaluó la memoria a corto plazo todos repetían la instrucción perfectamente.

“Los niños sí pueden aprender si se trabaja en superar las dificultades. Esto además mejorará su calidad de vida, ya que disminuirá la estigmatización en los colegios y los docentes deberán plantear estrategias para enseñar de forma diferente”, destaca la terapeuta ocupacional.

Para esto, los educadores deberán tener en cuenta el perfil de cada niño con epilepsia, proponer métodos de enseñanza particulares y, así, asegurar que el éxito del proceso de aprendizaje.

Entre las alternativas se recomienda una combinación entre actividades dinámicas y pasivas que faciliten el entendimiento de los procesos, también actividades que los motiven y resulten interesantes.

Para los niños que son muy pasivos, la idea es utilizar en las aulas de clase letreros de colores llamativos y con diferentes texturas. Asimismo, realizar tareas de laberintos, demarcar los caminos con diferentes colores, variar el lugar donde se sienta el niño dentro del salón y preguntarle en varias ocasiones en dónde se encuentra.

“Este trabajo rescata la importancia de entender que los niños con epilepsia sí pueden aprender porque generalmente son discriminados y presentan dificultades. Yo sufro de epilepsia, de niña tenía problemas para aprender matemáticas y algunos doctores dijeron que yo no podría correr ni saltar, pero con una intervención adecuada sí es posible”, concluye.

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