Recursos naturales estratégicos: entre el progreso y la sostenibilidad

 
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Bogotá D.C., Aug. 17 de 2015 – Agencia de Noticias UN- En Colombia no existe un consenso sobre cómo manejar los recursos naturales a largo plazo y en perspectiva sostenible sin que ello afecte la economía nacional ni la integración del país a las dinámicas del mundo globalizado.

Así lo señala la profesora Diana Marcela Rojas, investigadora del Instituto de Estudios Políticos y Relaciones Internacionales de la U.N. (Iepri), en un reciente artículo publicado en la revista Análisis Político.

En conversación con la Agencia de Noticias de la U.N., la experta menciona que Colombia es uno de los países de América Latina con mayor cantidad de recursos naturales. Fuentes hídricas, hidrocarburos, tierras cultivables, minerales, selvas, bosques, variada fauna y flora son, entre otros, los principales aspectos de la inmensa riqueza nacional.

Sin embargo, la poca planificación de los procesos extractivos y el descuido en el planteamiento de políticas de sostenibilidad en el mediano y largo plazo han significado, además de daños en el medioambiente, un desequilibrio económico que no es acorde a las ventajas competitivas de Colombia, en lo que respecta a recursos estratégicos.

Así, se plantea una disyuntiva entre la necesidad económica de explotación, en procura del progreso, y otro factor importante: la sostenibilidad y la preservación del medioambiente.

El conflicto a veces se enmarca en una despiadada e irracional competencia mundial por la obtención de materias primas para la producción industrial.

“Los recursos naturales estratégicos (RNE) son aquellos que se obtienen directamente de la naturaleza sin que sea necesaria la mediación humana para su generación. Se trata de recursos básicos que sustentan buena parte de la producción industrial en las sociedades contemporáneas”, explica la profesora Rojas.

Hay dos tipos de recursos estratégicos: los renovales (agua, bosques, fauna, entre otros) y los no renovables (minerales, petróleo, metales). Estos últimos son lo que presentan mayor conflicto en relación con el progreso y la sostenibilidad.

La pregunta principal es, para el caso colombiano, ¿cómo gestionar un manejo sostenible de los recursos sin que ello afecte el progreso económico?

Según la profesora Rojas, la demanda global de recursos naturales hace que se genere una pugna constate, pues se depende de los recursos no renovables para sostener la economía. En esa medida, conseguirlos es una causa de constante conflicto. Uno de los aspectos más preocupantes de ello es la fluctuación de los precios del petróleo en el mercado internacional.

Al Colombia ser un productor de materias primas, especialmente en el campo de la minería y los hidrocarburos, se hace necesario buscar un equilibrio entre la explotación de los recursos y la preservación de los mismos para cuidar el ambiente o ante inminentes momentos de escasez.

La “locomotora minera” es uno de los ejemplos que muestran cómo se la da más primacía a la idea de progreso que a la de sostenibilidad.

Una posible solución sería la “gobernanza global de los recursos naturales”, que consiste en la administración razonable de los bienes naturales no renovables; un modelo que no se rija por las reglas del mercado, sino por una dinámica sostenible económica y ambientalmente.

Dicho modelo deberá, para el caso colombiano, partir de una generación de consciencia en la población, tener más en cuenta la participación ciudadana en los foros internacionales y que se regule pensando más en el futuro de los recursos, especialmente los no renovables, que en la explotación indiscriminada del presente.

Concluye la investigadora que el presente es desalentador y que en el mediano y largo plazo sería posible un cambio, el cual desafortunadamente sería el efecto de una catástrofe ambiental sería.

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