Educación, la mejor manera de combatir la crueldad contra los animales

 
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02 de diciembre de 2014

Los actos de crueldad hacia los animales son tan diversos como las razones por las que las personas adquieren a uno de ellos. La violencia comienza cuando la gente decide premeditadamente el rol de un ser vivo, sin atender todas las circunstancias.

Además, están las acciones de desconsideración hacia gatos y, especialmente, perros, a los que muchas veces se les tiene no como animales de compañía, sino como cuidadores de la casa. En muchos casos permanecen en la azotea bajo el sol, sin agua, con poca comida y, en ocasiones, los dueños se van de vacaciones y los dejan abandonados o los golpean sin razón.

Es común que la gente adquiera en la calle animales de criaderos para sus hijos, pero a menudo son cachorros de razas grandes que al crecer son abandonados en la calle. Otras veces son pequeños, pero los niños se aburren de ellos y ya no los atienden.

“En suma, las personas no advierten que tener a un animal como compañero es un compromiso de por vida y que en caso de que enferme se le debe brindar atención y cuidados o, en su defecto, proporcionarle una muerte tranquila y sin dolor. La relación cambia totalmente una vez que se amplía el horizonte de la ética y se abraza una no antropocéntrica”, expresó Alejandro Herrera Ibáñez, del Instituto de Investigaciones Filosóficas (IIFs) de la UNAM.

Educación

Una de las mejores maneras de revertir la situación actual de violencia contra los animales es mediante la educación. La relación padre-hijo no siempre es análoga a la de educador-educando; en ocasiones los vástagos son los nuevos educadores y en ellos es posible hallar el comienzo del cambio.

“Necesitamos una trasformación en la mentalidad de los educadores y que éstos modifiquen la de los niños, pero no sólo en la escuela, porque si los padres no lo hacen serán un obstáculo y habrá un abismo entre lo que se escucha en las aulas y lo que se vive en el hogar”, dijo Herrera Ibáñez.

Sin embargo, para la defensa de los animales no son suficientes los cambios de mentalidad ni los avances en la educación, pues éstos deben expresarse en reformas jurídicas.

“Aunque sea un tema polémico, es importante tomar conciencia de que tienen prerrogativas o de que deben ser objeto de protección jurídica. Si bien muy lentos, ya hay cambios. Hace poco me pidieron dictaminar un artículo para una revista de filosofía del derecho, en el que se planteaba que deben tener facultades; esto es algo que nunca se había visto en México, es un gran logro”, apuntó.

Representante ante la ley

En opinión del filósofo, así como los enfermos y bebés son representados jurídicamente, los animales también deberían serlo.

“Es sencillo: si acepto que tengo obligaciones con alguien, debo admitir que ese alguien tiene derecho a reclamar que cumpla mis deberes, pero algunos abogados aducen que los animales no tienen capacidad de reclamar nada porque no hablan. Pero a ellos se les puede responder que entonces, según su postura, los bebés y los viejitos que ya no pueden hablar ni expresarse no tienen prerrogativas porque carecen de la capacidad de reclamar.

“Claro, si esos abogados contraatacan y dicen que los bebés y adultos mayores pueden responder porque tienen un tutor que los representa, entonces por qué no poner en la ley que una organización no gubernamental sea representante de los animales y defienda sus derechos. Una vez que aceptamos que tenemos obligaciones con ellos, debemos aceptar que ellos tienen la opción de reclamar por medio de alguien”, concluyó el filósofo.

Créditos: dgcs/UNAM/696/14

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