Progreso puede arrasar con derechos de las poblaciones

 
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27 de noviembre de 2014

Medellín, nov. 27 de 2014 – Agencia de Noticias UN- Grandes obras de infraestructura como las realizadas en Brasil con motivo del mundial de fútbol son claro ejemplo de cómo el desarrollo, muchas veces, no tiene en cuenta el aspecto sociocultural de las poblaciones.

Esta fue una de las reflexiones hechas por el brasileño Fabricio Leal De Oliveira, arquitecto y urbanista Doctorado en Planeación Urbano Regional, quien estuvo recientemente en la Universidad Nacional, Sede Medellín, para participar entre otros eventos, en el foro “Conflictos y Derechos Territoriales en la Renovación y en grandes Proyectos Urbanos de Medellín”, organizado por el Observatorio de Reasentamientos y Movimientos de Población de la Facultad de Arquitectura.

Oliveira  habló de la experiencia que se ha vivido en Brasil a causa de la ejecución de proyectos de infraestructura por el Mundial de Fútbol 2014 y los próximos Juegos Olímpicos en 2016, y aseguró que cuando se llevan a cabo no se tiene en cuenta el aspecto sociocultural, dejando a un lado a las personas que son afectadas en lugar de involucrarlas.

Para Leal, uno de los principales problemas es la tendencia a que las ciudades y países tienen que competir unas con otras. “Generar ese tipo de competición solo beneficia a las empresas, que son atraídas por una serie de ventajas para instalarse y esas son decisiones que parten desde el poder público”, señaló.

El experto explicó que el caso brasileño no difiere mucho de la situación en Colombia, ya que la implementación de ese tipo de políticas nace de la influencia que las empresas tienen sobre los gobiernos de turno. Expuso también que el Estado entra en una especie de privatización en donde está al servicio de particulares y no de las comunidades, usando la excusa de que el desarrollo económico beneficia a todos.

El papel de la comunidad

Durante el foro, en el que se presentaron varios casos locales, el Observatorio de Reasentamientos y Movimientos de Población  mostró varios casos de la ciudad que dieron cuenta del fenómeno del desplazamiento de comunidades, debido a grandes proyectos de infraestructura.

Hendys Guzmán Tenjo, socióloga y estudiante de la Maestría en Estudios Urbanos- Regionales de la Sede, detalló que se encontraron varios antecedentes de investigaciones por parte de la academia, pero lo más importante fue que las mismas comunidades ya tenían gestiones adelantadas sobre la recolección de datos.

A partir de esa información, Guzmán explica que en el estudio, realizado a lo largo de dos meses, se destaca “el papel de los investigadores comunitarios, que fue muy importante porque permitió evidenciar el trabajo de recopilación; si bien no de investigación académica, sí de investigación comunitaria, que permite entender qué estaba pasando en el territorio”.

Laura Díez, abogada y estudiante de la Maestría en Estudios Políticos de la U.N., quien participó en la investigación, expresa que uno de los objetivos era resaltar la opinión de la misma comunidad, reconociendo su importancia como actor en el estudio de estos casos y no solo las universidades, empresas o instituciones del gobierno.

En el caso del Puente de la Madre Laura, que conectará el noroccidente con el nororiente de Medellín, Díez explica que la comunidad realizó “un registro casa por casa, de manera que si cruzas los censos de la Alcaldía con los comunitarios, no van a coincidir; los de la comunidad son mucho más completos en cuanto a detalles”.

Para Díez, la causa está en que la misma autorregulación de la comunidad, que se esmera por hacer una recolección mucho más precisa, permite dimensionar más acertadamente las dinámicas que suceden cuando se originan desplazamientos.

Frente al papel activo de las comunidades, al preocuparse por estudiar los efectos de los desplazamientos forzados a los que son sometidos, el arquitecto brasileño señala que aunque siempre hay quien resista, el problema reside en que muchas veces no son atendidas las quejas y reclamaciones de las personas.

Por eso, ejemplifica que en Río de Janeiro, los primeros días, “los grandes periódicos no hablaban nada durante las manifestaciones por la copa confederaciones, hasta que se juntaron 500.000 personas a protestar y los medios tuvieron que mostrar”.

Finalmente, asegura que cuando surgen estos grandes proyectos, muchas veces lo medios se hacen cómplices, pues a la hora de cubrir la situación siempre muestran personas de la comunidad que están de acuerdo con la ejecución, para dar la falsa sensación de aprobación y tranquilidad.

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