MÉXICO PERDIÓ SU DESARROLLO A FINES DEL SIGLO XX: ROLANDO CORDERA

 
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La economía mexicana perdió su desarrollo a fines del siglo XX, no lo ha recuperado y hoy transita por el piso de la evolución socioeconómica, señaló el profesor emérito Rolando Cordera Campos, en el Foro Reflexión Humanística sobre la Realidad Nacional, organizado por la Facultad de Filosofía y Letras (FFyL) de la UNAM.
Al impartir la conferencia magistral Un nuevo curso de desarrollo de México, el coordinador del Programa Universitario de Estudios del Desarrollo, aseguró que el progreso es un “proceso integral de economía política y sociedad inentendible al reducirlo a ciertas variables. El dinamismo que conoció el mundo no lleva más de dos siglos”.
Para ilustrar el fenómeno presentó una gráfica cuyo movimiento inició en el año 1200 y concluyó en 1850. “Fueron seis siglos en los que el ingreso por persona se mantuvo constante, la sociedad producía poco y la gente moría pronto”.
En México el fenómeno no es distinto, apuntó. Prácticamente todo el siglo XIX fue de estancamiento, la situación cambió en 1880 con Porfirio Díaz y se estableció un régimen autoritario que tenía por divisa la modernización del país. Más tarde inició la Revolución y se registró una reconstrucción y una larga fase de crecimiento que “permite hablar de desarrollo, pues junto a éste hubo una redistribución social importante, pero no satisfactoria. La más notable fue del campo a la ciudad”.
Después se entró –y esto es lo peligroso– a una fase de crecimiento lento que derivó en crisis financieras, como la de la deuda externa de los años 80, advirtió.
De ese modo, “bloquearon el crecimiento y abrieron la puerta a lo que es una nueva trayectoria de evolución económica a partir de fines del siglo XX. Aún más, iniciamos una trayectoria de lento avance con cierta reconcentración económica y social que no se ha modificado”.
Con esos antecedentes “perdimos el desarrollo a fines del siglo XX y no lo hemos recuperado. A veces uno siente que ocurrió algo más fuerte que la economía y la política. La cuestión es que en la época actual no hay crecimiento suficiente para cachar a los nuevos entrantes a esta escena, los jóvenes, punto a partir del cual hay que tejer todo el cuadro”.
Se percibe “un divorcio entre una economía transformada de abierta a cerrada; de una con intervención del Estado a una de mercado con poca regulación, que no dio el crecimiento necesario para incorporar a una demografía modificada y con otras dinámicas”.
Cordera enfatizó que la nuestra es una sociedad pobre y desprotegida. “No más de 30 por ciento de los mexicanos tienen cubiertos (hasta donde se puede) los derechos sociales consagrados en la Constitución en salud, educación y vivienda; el resto vive en diferentes estratos de carencia, pobreza y vulnerabilidad”.
Hay una enorme distancia entre el 10 por ciento más rico y el 10 por ciento más pobre. Por ello, es momento de recuperar el tema del mundo del trabajo. La cuestión obliga a repensar los términos de la economía. Más allá de salir de la crisis y crecer, tenemos que plantearnos lo que hemos llamado “nuevo curso de desarrollo” para corregir el rumbo actual a través de políticas y medidas económicas.
“En suma, es preciso cambiar los propósitos de la sociedad y convencernos de que ésta tiene como objetivo su propia seguridad, protección y reproducción; esto no se logra en una circunstancia económica como la actual”.
Para concluir, señaló que las tesis del nuevo curso —impulsado por él y un grupo de colegas— están plasmadas en publicaciones disponibles en www.nuevocursodedesarrollo.unam.mx
Créditos: UNAM-DGCS-019-2014

economiamexicanaLa economía mexicana perdió su desarrollo a fines del siglo XX, no lo ha recuperado y hoy transita por el piso de la evolución socioeconómica, señaló el profesor emérito Rolando Cordera Campos, en el Foro Reflexión Humanística sobre la Realidad Nacional, organizado por la Facultad de Filosofía y Letras (FFyL) de la UNAM.

Al impartir la conferencia magistral Un nuevo curso de desarrollo de México, el coordinador del Programa Universitario de Estudios del Desarrollo, aseguró que el progreso es un “proceso integral de economía política y sociedad inentendible al reducirlo a ciertas variables. El dinamismo que conoció el mundo no lleva más de dos siglos”.

Para ilustrar el fenómeno presentó una gráfica cuyo movimiento inició en el año 1200 y concluyó en 1850. “Fueron seis siglos en los que el ingreso por persona se mantuvo constante, la sociedad producía poco y la gente moría pronto”.

En México el fenómeno no es distinto, apuntó. Prácticamente todo el siglo XIX fue de estancamiento, la situación cambió en 1880 con Porfirio Díaz y se estableció un régimen autoritario que tenía por divisa la modernización del país. Más tarde inició la Revolución y se registró una reconstrucción y una larga fase de crecimiento que “permite hablar de desarrollo, pues junto a éste hubo una redistribución social importante, pero no satisfactoria. La más notable fue del campo a la ciudad”.

Después se entró –y esto es lo peligroso– a una fase de crecimiento lento que derivó en crisis financieras, como la de la deuda externa de los años 80, advirtió.

De ese modo, “bloquearon el crecimiento y abrieron la puerta a lo que es una nueva trayectoria de evolución económica a partir de fines del siglo XX. Aún más, iniciamos una trayectoria de lento avance con cierta reconcentración económica y social que no se ha modificado”.

Con esos antecedentes “perdimos el desarrollo a fines del siglo XX y no lo hemos recuperado. A veces uno siente que ocurrió algo más fuerte que la economía y la política. La cuestión es que en la época actual no hay crecimiento suficiente para cachar a los nuevos entrantes a esta escena, los jóvenes, punto a partir del cual hay que tejer todo el cuadro”.

Se percibe “un divorcio entre una economía transformada de abierta a cerrada; de una con intervención del Estado a una de mercado con poca regulación, que no dio el crecimiento necesario para incorporar a una demografía modificada y con otras dinámicas”.

Cordera enfatizó que la nuestra es una sociedad pobre y desprotegida. “No más de 30 por ciento de los mexicanos tienen cubiertos (hasta donde se puede) los derechos sociales consagrados en la Constitución en salud, educación y vivienda; el resto vive en diferentes estratos de carencia, pobreza y vulnerabilidad”.

Hay una enorme distancia entre el 10 por ciento más rico y el 10 por ciento más pobre. Por ello, es momento de recuperar el tema del mundo del trabajo. La cuestión obliga a repensar los términos de la economía. Más allá de salir de la crisis y crecer, tenemos que plantearnos lo que hemos llamado “nuevo curso de desarrollo” para corregir el rumbo actual a través de políticas y medidas económicas.

“En suma, es preciso cambiar los propósitos de la sociedad y convencernos de que ésta tiene como objetivo su propia seguridad, protección y reproducción; esto no se logra en una circunstancia económica como la actual”.

Para concluir, señaló que las tesis del nuevo curso —impulsado por él y un grupo de colegas— están plasmadas en publicaciones disponibles en www.nuevocursodedesarrollo.unam.mx

Créditos: UNAM-DGCS-019-2014

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